el poeta perdido
Poeta recién llegado
Blanca es la salida de una luna oscura
perdiéndose en un hastió de colores infinitos
drenando toda su blasfema esencia
de esos puros e irresistibles labios.
Decapitadas son las tardes de simple alegría
incierta por aquel dolor a sentirse dolida,
sombría, mostrando tristura por la pupila
ajena siempre a creerse herida.
Muerte, es tal vez su aroma
delicado llega a mi sencillo olfato
una vez desnuda, frente a mi asombra
dejándome un tanto hipnotizado.
Translucida como un fantasma solitario
coge venganza contra mi alma endeble,
susurrante como un denso escalofrió,
recoge los restos de mi cuerpo inerte.
Y se marcha, sin una sola queja
queriendo escapar lejos de mí,
solo me llevo su recuerdo
y un olor profano a cadáver y jazmín.
perdiéndose en un hastió de colores infinitos
drenando toda su blasfema esencia
de esos puros e irresistibles labios.
Decapitadas son las tardes de simple alegría
incierta por aquel dolor a sentirse dolida,
sombría, mostrando tristura por la pupila
ajena siempre a creerse herida.
Muerte, es tal vez su aroma
delicado llega a mi sencillo olfato
una vez desnuda, frente a mi asombra
dejándome un tanto hipnotizado.
Translucida como un fantasma solitario
coge venganza contra mi alma endeble,
susurrante como un denso escalofrió,
recoge los restos de mi cuerpo inerte.
Y se marcha, sin una sola queja
queriendo escapar lejos de mí,
solo me llevo su recuerdo
y un olor profano a cadáver y jazmín.