Pedro Darquea
Poeta asiduo al portal
Hay un árbol y quizá un pez,
que en medio de su misterio corretea por el patio
y se duerme después besando sus raíces.
Siempre retornamos al comienzo de todo
de manera inconsciente
para darnos cuenta que somos tanto espectro
como carne en proceso de extinción.
He respirado sin ti cientos de horas,
pero cada segundo es como un martillo
que deja sediento al espinazo.
Quisiera encontrarte de nuevo
y secuestrarte los ojos,
porque los míos ansían beber
aunque sea una gota de tus recónditos fluidos.
Seré lo que me pidas en medio de mi libertad,
para gritarte que la noche es fría
si tu piel estimulante no roza mi guarida.
que en medio de su misterio corretea por el patio
y se duerme después besando sus raíces.
Siempre retornamos al comienzo de todo
de manera inconsciente
para darnos cuenta que somos tanto espectro
como carne en proceso de extinción.
He respirado sin ti cientos de horas,
pero cada segundo es como un martillo
que deja sediento al espinazo.
Quisiera encontrarte de nuevo
y secuestrarte los ojos,
porque los míos ansían beber
aunque sea una gota de tus recónditos fluidos.
Seré lo que me pidas en medio de mi libertad,
para gritarte que la noche es fría
si tu piel estimulante no roza mi guarida.