Saber que mi única salida,
es el llanto de los espejos de letras.
Que mi mundo de rosas se vuelve oscuro.
Que el dolor es más que un puñal,
pues es el castigo divino por atreverme amar.
Que mis labios pasan por el desierto de la soledad,
que mi vida parece acabar.
Miro al cielo y no veo nada escrito en el resplandor del amanecer,
pues esta muerto al igual que mi ser.
En el cielo se asoma una sombra oscura,
con relámpagos que atraviesan este tonto corazón.
Como acecino silencioso y pasivo es que visita mi alma,
pero refleja con gritos y exilios la desesperación de este elogio amor.
es el llanto de los espejos de letras.
Que mi mundo de rosas se vuelve oscuro.
Que el dolor es más que un puñal,
pues es el castigo divino por atreverme amar.
Que mis labios pasan por el desierto de la soledad,
que mi vida parece acabar.
Miro al cielo y no veo nada escrito en el resplandor del amanecer,
pues esta muerto al igual que mi ser.
En el cielo se asoma una sombra oscura,
con relámpagos que atraviesan este tonto corazón.
Como acecino silencioso y pasivo es que visita mi alma,
pero refleja con gritos y exilios la desesperación de este elogio amor.