veronica_neira
Poeta recién llegado
Tengo tu imagen
calada en el espejo
como un sortilegio que me llama,
repite mi nombre
en un susurro inconstante,
me invita a acercarme,
a tocarte nuevamente,
mi piel se estremece con el acercamiento...
Doy un paso más
y la imagen se desvanece lentamente,
pero aún escucho el llamado;
empiezo a considerar la locura como realidad.
Recuerdo tus manos
y las veo reflejadas en el espejo.
Mi mente trata de convencerme
que no existes y nunca lo hiciste,
pero tu mirada me indica lo contrario...
El cuerpo acepta el llamado
pero no responde,
te conoce pero no llega a ti...
Estiro la mano tratando de abrazarte
y descubro que desapareces...
Mis dedos temblorosos
tratan de tocar la superficie
en la que te veía,
y tu voz llega a mis oídos;
los estiro un poco más...
No estás,
no te encuentro;
te llamo,
pero no escucho respuesta...
Siento el dolor en el talón
que me pide el olvido.
Te veías tan real,
en medio de la magia
en la que desconfío...
Digo tu nombre en voz alta
pero no consigo recordar
ni tus labios ni tus dedos...
Lo repito...
¡Nada!
Trato de imaginar
a que sabía tu cuello,
pero solo siento el sabor de la nicotina
que no te pertenece.
Talvez si repito tu nombre una vez mas
logre adecuar tu imagen en mi cráneo.
Tu nombre,
tu nombre,
tu nombre...
¿tu nombre?
-¿Disculpa, como te llamas?-
calada en el espejo
como un sortilegio que me llama,
repite mi nombre
en un susurro inconstante,
me invita a acercarme,
a tocarte nuevamente,
mi piel se estremece con el acercamiento...
Doy un paso más
y la imagen se desvanece lentamente,
pero aún escucho el llamado;
empiezo a considerar la locura como realidad.
Recuerdo tus manos
y las veo reflejadas en el espejo.
Mi mente trata de convencerme
que no existes y nunca lo hiciste,
pero tu mirada me indica lo contrario...
El cuerpo acepta el llamado
pero no responde,
te conoce pero no llega a ti...
Estiro la mano tratando de abrazarte
y descubro que desapareces...
Mis dedos temblorosos
tratan de tocar la superficie
en la que te veía,
y tu voz llega a mis oídos;
los estiro un poco más...
No estás,
no te encuentro;
te llamo,
pero no escucho respuesta...
Siento el dolor en el talón
que me pide el olvido.
Te veías tan real,
en medio de la magia
en la que desconfío...
Digo tu nombre en voz alta
pero no consigo recordar
ni tus labios ni tus dedos...
Lo repito...
¡Nada!
Trato de imaginar
a que sabía tu cuello,
pero solo siento el sabor de la nicotina
que no te pertenece.
Talvez si repito tu nombre una vez mas
logre adecuar tu imagen en mi cráneo.
Tu nombre,
tu nombre,
tu nombre...
¿tu nombre?
-¿Disculpa, como te llamas?-