Niño no enciendas aún
la luz de la vela,
que luciérnagas de afuera
la noche flagelan.
Niño acerca jazmines
a las entrecerradas verjas
que desde hace días te espero
como un clavel en la puerta.
Niño te llevo pensando
desde antes de que amaneciera
este día de cobalto
frío como la piedra.
Niño regálame la caja
donde guardas los besos
que aún sueñas,
donde guardas las mañanas
de sonrisas que se acercan.
Niño no hagas caso
a los racimos de intrigas
de gaviotas condenadas
a alimentarse de espigas.
Niño déjame olvidada
al sol de tus cerezas,
que vengo cansada de ver
la luna manchada de cera.
Niño que te espero
recogiendo las tristezas,
niño no te olvides
de traer lo que aún no piensas.
Mientras vienes,
si es que llegas,
seguiré plantando en la puerta.
la luz de la vela,
que luciérnagas de afuera
la noche flagelan.
Niño acerca jazmines
a las entrecerradas verjas
que desde hace días te espero
como un clavel en la puerta.
Niño te llevo pensando
desde antes de que amaneciera
este día de cobalto
frío como la piedra.
Niño regálame la caja
donde guardas los besos
que aún sueñas,
donde guardas las mañanas
de sonrisas que se acercan.
Niño no hagas caso
a los racimos de intrigas
de gaviotas condenadas
a alimentarse de espigas.
Niño déjame olvidada
al sol de tus cerezas,
que vengo cansada de ver
la luna manchada de cera.
Niño que te espero
recogiendo las tristezas,
niño no te olvides
de traer lo que aún no piensas.
Mientras vienes,
si es que llegas,
seguiré plantando en la puerta.