Solsticio de primavera
Poeta fiel al portal
Esperando la nada
Dedicado a las personas que sienten.....
Barriletes cósmicos,
y la seguridad de un comienzo.
Suena sorpresivo el timbre
iniciando nuevas aventuras en la piel.
Nuevos rostros recordados
se pasean difusos en la tierra,
y entre jalada y jalada se van trastocando
los cuadros de mi presente.
Llendo y viniendo,
subiendo y subiendo
en una noche al parecer profeta,
pero terminante como siempre.
Amistades y aldeas,
caminantes conocidos antes de conocer.
Hermandades profundas sin origen
y ese sentimiento que todo esta realmente tan bien como siempre.
Lejos de las cúspides y sus gárgolas
dentro del sentimiento y sus naturalezas.
Gorritas e ignorancias
se toman de las manos superando la ebriedad,
emanando frías noches en sus recuerdos.
Viendo con el bolsillo las heridas que no cura el corazon.
Corriendo desenfrenado nunca voy detenerme antes del risco
ni voy a escatimar en peligros.
Llegando a las postas,
terminado el domingo me saluda,
recordando en débiles sollozos
tranquilas las caricias de un sol
que ya no cuida de mis tropiezos,
del que ahora quisiera arder.
Dedicado a las personas que sienten.....
Barriletes cósmicos,
y la seguridad de un comienzo.
Suena sorpresivo el timbre
iniciando nuevas aventuras en la piel.
Nuevos rostros recordados
se pasean difusos en la tierra,
y entre jalada y jalada se van trastocando
los cuadros de mi presente.
Llendo y viniendo,
subiendo y subiendo
en una noche al parecer profeta,
pero terminante como siempre.
Amistades y aldeas,
caminantes conocidos antes de conocer.
Hermandades profundas sin origen
y ese sentimiento que todo esta realmente tan bien como siempre.
Lejos de las cúspides y sus gárgolas
dentro del sentimiento y sus naturalezas.
Gorritas e ignorancias
se toman de las manos superando la ebriedad,
emanando frías noches en sus recuerdos.
Viendo con el bolsillo las heridas que no cura el corazon.
Corriendo desenfrenado nunca voy detenerme antes del risco
ni voy a escatimar en peligros.
Llegando a las postas,
terminado el domingo me saluda,
recordando en débiles sollozos
tranquilas las caricias de un sol
que ya no cuida de mis tropiezos,
del que ahora quisiera arder.