El camino se perdió aquella madrugada
sin dirección y aventurado a su incongruencia.
Despertó el niño que dormitaba a la orilla de la luna
y acarició el cristal de mis emociones,
a caballo galopando hacia su destino,
arraigado de un espiritu infame.
Su aliento se fundio con el alba
y acudió a mi llamado disolviendose en el aire.
Mi piel cayó como cemento en sus pies
fundiéndose al aura brillante de su mirada,
amando desconocidos la nitidez de nuestros labios,
susurrando al vacío palabras incontrolables,
esculpiéndonos detrás de una mentira,
sofocando la respiración en un orgasmo tímido,
latiendo a poca cuerda los minutos incesantes.
Y el tiempo acabo piadoso sus encantos
guardando sus restos debajo de mi almohada,
sucumbiendo a las circunstancias mofadas.
Ahora vuelvo a mi piel de una huella borrada
esperando que ante sus ojos se divulgue mi respuesta
esperando que el deseo fugaz brille por su ausencia
esperando colgado desde mi vulnerabilidad quebrada
esperando, esperando por su astuta clemencia...
sin dirección y aventurado a su incongruencia.
Despertó el niño que dormitaba a la orilla de la luna
y acarició el cristal de mis emociones,
a caballo galopando hacia su destino,
arraigado de un espiritu infame.
Su aliento se fundio con el alba
y acudió a mi llamado disolviendose en el aire.
Mi piel cayó como cemento en sus pies
fundiéndose al aura brillante de su mirada,
amando desconocidos la nitidez de nuestros labios,
susurrando al vacío palabras incontrolables,
esculpiéndonos detrás de una mentira,
sofocando la respiración en un orgasmo tímido,
latiendo a poca cuerda los minutos incesantes.
Y el tiempo acabo piadoso sus encantos
guardando sus restos debajo de mi almohada,
sucumbiendo a las circunstancias mofadas.
Ahora vuelvo a mi piel de una huella borrada
esperando que ante sus ojos se divulgue mi respuesta
esperando que el deseo fugaz brille por su ausencia
esperando colgado desde mi vulnerabilidad quebrada
esperando, esperando por su astuta clemencia...