guerrero_olimpo
Poeta recién llegado
El cabreo de los espíritus enamorados,
amarrados a las cadenas de los celos etéreos,
tácitamente inexistentes
pero palpables para los ojos acusadores
que niegan la verdad abrasadora
de un lacerante desdén,
maquillado con las sombras
de esa falsa empatía
que exhorta a la proclividad de la vida y la soledad,
mancillan su orgullo
por un exiguo dote de amañada voluntad ilusoria.
Los espíritus se consuelan
con pobres porciones de patrañas
baratas e insignificantes
acicaladas con polvos de imaginación y fantasía.
Sollozos son los que brotan de la razón
que yace triste
por el patético cuadro
que enmarcan los ardores de los espíritus
que ya sin conciencia
repiten la escena una y otra vez sin cansancio.
amarrados a las cadenas de los celos etéreos,
tácitamente inexistentes
pero palpables para los ojos acusadores
que niegan la verdad abrasadora
de un lacerante desdén,
maquillado con las sombras
de esa falsa empatía
que exhorta a la proclividad de la vida y la soledad,
mancillan su orgullo
por un exiguo dote de amañada voluntad ilusoria.
Los espíritus se consuelan
con pobres porciones de patrañas
baratas e insignificantes
acicaladas con polvos de imaginación y fantasía.
Sollozos son los que brotan de la razón
que yace triste
por el patético cuadro
que enmarcan los ardores de los espíritus
que ya sin conciencia
repiten la escena una y otra vez sin cansancio.