Felipe Castro Quiles
Poeta recién llegado
Si ves al cielo enamorarse
de la esquina de los mares,
y percibes en las calles
un delirio de emoción.
Si en una plaza te confunde,
la sonrisa de un vieja.
O la voz de la marea -
te conmueve el corazón.
Lo lograste..
Sin quererlo te has topado con la gloria.
Has espacio, sin pensarlo, en tu memoria.
Y descubre, qué denota admiración.
Si el amor de una morena
lo consigues donde quieras.
Y la fuerza de un buen cuerpo
te sumerge en tu sudor.
Si una gota de salitre
con tu corazón pelea.
O en el tope de una palma
vez morir a tu razón.
No te alarmes
Es seguro que te encuentras en mi isla.
La que cuenta con la calma de la brisa
y el impulso por triunfar de un boxeador.
de la esquina de los mares,
y percibes en las calles
un delirio de emoción.
Si en una plaza te confunde,
la sonrisa de un vieja.
O la voz de la marea -
te conmueve el corazón.
Lo lograste..
Sin quererlo te has topado con la gloria.
Has espacio, sin pensarlo, en tu memoria.
Y descubre, qué denota admiración.
Si el amor de una morena
lo consigues donde quieras.
Y la fuerza de un buen cuerpo
te sumerge en tu sudor.
Si una gota de salitre
con tu corazón pelea.
O en el tope de una palma
vez morir a tu razón.
No te alarmes
Es seguro que te encuentras en mi isla.
La que cuenta con la calma de la brisa
y el impulso por triunfar de un boxeador.