karol yannet
Poeta recién llegado
Esta noche es tan distinta que charlo con mi soledad
.
Ella besa mi alma y procura no hacerse sentir
Ella vela mis sueños y procura estar en ellos
Pero fue un día que no estuvo allí, ella nunca faltaba; una pregunta
en mi interior me hizo pensar, así que di marcha a cualquier lugar.
Ese día ya era noche;Mientras andaba descubrí que si podía sonreír, mire por primera vez
mis ojos en el aire, me sentí casi vivo Aunque su ausencia se sentía, yo quería seguir.
No sabía que ella fue en busca de mi alma, porque esa misma noche se escapo mientras soñaba.
Sentado en un rincón alguien me acompaño y me ofreció tantas cosas .Una entre ellas que
hizo saltar mi corazón. Cogió mi mano y me dijo entre dientes ¨ Vamos que al fin serás feliz¨,
entonces llegamos a un lugar húmedo, más húmedo que mis ojos...
se hacia tarde y aumentaba ese frio.
Fue entonces que escuche una voz era era ella, que exclamaba a mi nuevo amigo
¡No! ¡No! ¡No!
Como en lucha soledad alzaba sus alas mestizas tan brillantes y descubrió a ese ser
¿Quién era? No me fije pero en un momento logre leer en su espalda marcada y en su mirada
que decía ¨La Muerte¨; Mis ojos en ese momento se cegaron empecé a sentir que mis huesos
se rompían con ese frio y lento dolor.
Me preguntaba si la muerte si la muerte cumpliría su promesa o si le haría daño a Soledad.
Mis labios resecos como una hoja de otoño, fueron tocados por esas manos que siempre
me dieron calor.
-¿Me oyes? ¿Puedes verme?-Angustiada al no ver mi respuesta, me abrió el pecho y sentí su calor,
de pronto me sentí mejor; Abrí los ojos y ella daba con sus lágrimas la humedad a los míos, mire
mas allá y ¨La Muerte¨ no estaba.
Soledad casi herida alzo en vuelo y me llevo a casa. Al llegar me regocijo entre sus alas y me pregunto:
¿Qué era eso que tanto deseabas?
Le conteste con lo siguiente: Soledad yo se que somos uno, pues ¨La Muerte¨ al llevarse mi alma para cumplir ese deseo; Tú sin condición me brindaste la tuya para que yo no muriese.
Pero lo que tanto deseaba era que volvieras, que volvieras a mí.
Oí su murmuro entre llanto diciendo: No debiste pensar que te dejaría, porque jamás lo haría.
Y así Soledad me canto al oído y profundamente quede yo dormido
-Karol Yannet Egoavil Cuadros- :::blush:::
Ella besa mi alma y procura no hacerse sentir
Ella vela mis sueños y procura estar en ellos
Pero fue un día que no estuvo allí, ella nunca faltaba; una pregunta
en mi interior me hizo pensar, así que di marcha a cualquier lugar.
Ese día ya era noche;Mientras andaba descubrí que si podía sonreír, mire por primera vez
mis ojos en el aire, me sentí casi vivo Aunque su ausencia se sentía, yo quería seguir.
No sabía que ella fue en busca de mi alma, porque esa misma noche se escapo mientras soñaba.
Sentado en un rincón alguien me acompaño y me ofreció tantas cosas .Una entre ellas que
hizo saltar mi corazón. Cogió mi mano y me dijo entre dientes ¨ Vamos que al fin serás feliz¨,
entonces llegamos a un lugar húmedo, más húmedo que mis ojos...
se hacia tarde y aumentaba ese frio.
Fue entonces que escuche una voz era era ella, que exclamaba a mi nuevo amigo
¡No! ¡No! ¡No!
Como en lucha soledad alzaba sus alas mestizas tan brillantes y descubrió a ese ser
¿Quién era? No me fije pero en un momento logre leer en su espalda marcada y en su mirada
que decía ¨La Muerte¨; Mis ojos en ese momento se cegaron empecé a sentir que mis huesos
se rompían con ese frio y lento dolor.
Me preguntaba si la muerte si la muerte cumpliría su promesa o si le haría daño a Soledad.
Mis labios resecos como una hoja de otoño, fueron tocados por esas manos que siempre
me dieron calor.
-¿Me oyes? ¿Puedes verme?-Angustiada al no ver mi respuesta, me abrió el pecho y sentí su calor,
de pronto me sentí mejor; Abrí los ojos y ella daba con sus lágrimas la humedad a los míos, mire
mas allá y ¨La Muerte¨ no estaba.
Soledad casi herida alzo en vuelo y me llevo a casa. Al llegar me regocijo entre sus alas y me pregunto:
¿Qué era eso que tanto deseabas?
Le conteste con lo siguiente: Soledad yo se que somos uno, pues ¨La Muerte¨ al llevarse mi alma para cumplir ese deseo; Tú sin condición me brindaste la tuya para que yo no muriese.
Pero lo que tanto deseaba era que volvieras, que volvieras a mí.
Oí su murmuro entre llanto diciendo: No debiste pensar que te dejaría, porque jamás lo haría.
Y así Soledad me canto al oído y profundamente quede yo dormido
-Karol Yannet Egoavil Cuadros- :::blush:::