Miguel Mercurio
Poeta recién llegado
Esta noche soñaré
con un reloj que se para
extasiado ante dos cuerpos
unidos en una cama.
Serán seguro los nuestros
llenando la madrugada,
fundidos en un abrazo
cubiertos por blancas alas
de un ángel puro de amor
que nos prestará su casa.
En el seno de ese hogar
quietos junto a una fogata
yaceremos avivándola
y al calor de nuestra llama
unas tempraneras aves
jugarán en la ventana.
Afuera ya no habrá nubes
sobre el campo y el agua clara,
tan solo tú y yo en el cielo
luceros de la alborada.
Esta noche soñaré
con lo poco que nos falta
para sentirnos de nuevo.
¡Por fin la espera se acaba!
con un reloj que se para
extasiado ante dos cuerpos
unidos en una cama.
Serán seguro los nuestros
llenando la madrugada,
fundidos en un abrazo
cubiertos por blancas alas
de un ángel puro de amor
que nos prestará su casa.
En el seno de ese hogar
quietos junto a una fogata
yaceremos avivándola
y al calor de nuestra llama
unas tempraneras aves
jugarán en la ventana.
Afuera ya no habrá nubes
sobre el campo y el agua clara,
tan solo tú y yo en el cielo
luceros de la alborada.
Esta noche soñaré
con lo poco que nos falta
para sentirnos de nuevo.
¡Por fin la espera se acaba!