Aprendí de ti, que quiero mientras muero,
cuando siempre lloro, cuando mi alma grita,
que aquella forma de subir al cielo
la he olvidado, la he dejado a lagareta.
Que por ti, mi sangre fluye como el río,
y mi río emana como el viento,
como el monte en sana calma vivo,
y persigo el horizonte abierto.
Cuando nubes densas pierden el camino,
su destino no es el mismo contra el aire,
su heroísmo es simple en su destino,
y se disuelven como brisa en mares.
Corre viento fuerte a lo divino,
a esa parte que se pierde en esta tierra,
a esa muerte que te lleva tu destino,
a esa suerte que en el alma se te cierra.
cuando siempre lloro, cuando mi alma grita,
que aquella forma de subir al cielo
la he olvidado, la he dejado a lagareta.
Que por ti, mi sangre fluye como el río,
y mi río emana como el viento,
como el monte en sana calma vivo,
y persigo el horizonte abierto.
Cuando nubes densas pierden el camino,
su destino no es el mismo contra el aire,
su heroísmo es simple en su destino,
y se disuelven como brisa en mares.
Corre viento fuerte a lo divino,
a esa parte que se pierde en esta tierra,
a esa muerte que te lleva tu destino,
a esa suerte que en el alma se te cierra.