F. CABALLERO SÁNCHEZ
Poeta recién llegado
Estabas dentro de mí
No sé la edad que tendría
cuando en mi interior te encuentro:
tú, nebulosa, sin forma,
yo, con inciertos deseos.
Sin embargo, nadie olvida,
con el transcurso del tiempo
las emociones vividas
si el recuerdo es tan intenso.
Tu imagen me perseguía
en mis juveniles sueños
y en mis pocas primaveras
ya te estaba haciendo versos.
Yo me enamoré de ti,
sólo con el pensamiento,
jugando sólo a quererte,
dibujándote, en silencio…
sin saber cómo serías
ni cómo serían tus besos.
Yo ya soñaba contigo
aunque todo era un misterio
¿Dónde vivirías tú,
en qué lugar, en qué pueblo?
¿Cómo sería tu nombre?
¿Sabrías decir "te quiero"?
Yo te buscaba en la noche
imaginando tu cuerpo,
llenando de fantasías
mis inocentes deseos
propios de mi corta edad
que terminaban en juegos.
Conforme crecían mis años
tu imagen me fue creciendo
como cuando nace el día
y crece el sol en el cielo
iluminando a las flores
con la fuerza de su fuego.
Yo te soñaba risueña,
con unos ojos muy negros,
una mirada elegante,
unos hermosos cabellos
inundando tus espaldas,
y unos labios siempre frescos
que estaban pidiendo a voces
que fuese a beber en ellos,
mientras despedían tus ojos
caricias de terciopelo.
Fuiste creciendo a la par
que en mi mente ibas creciendo:
niña graciosa con trenzas,
es como te vi primero;
después, te vi en la iglesia
cubriéndote con un velo,
rezando sencillamente
en puro recogimiento.
Después te vi ya mujer
en mi fatuo pensamiento
luciendo tus atributos,
graciosa como un lucero
Sin conocerte… te quise,
te quise más, desde luego,
cuando tuve entre mis manos
los chanquetes de tus dedos,
y que fue para decirme
con la mirada “TE QUIERO"
Y hoy, que han pasado de prisa,
los años, como torpedos,
tú, que siempre fuiste musa
de mis maltratados versos,
tú, que serás siempre ninfa,
en la juventud del tiempo…
quiero decirte ¡mi amor!
antes de que sople el viento
y barra las hojas muertas
y a mí me lleve muy lejos
como cualquier hoja más…
que, cuando llegue el momento,
y no me tengas contigo,
recuerdes tan sólo esto:
Sin conocerte, te quise,
hoy que te veo, te quiero
y cuando llegue el mañana
y me vaya con el viento…
éste que siempre te quiso
más te querré… ¡en lo eterno!
No sé la edad que tendría
cuando en mi interior te encuentro:
tú, nebulosa, sin forma,
yo, con inciertos deseos.
Sin embargo, nadie olvida,
con el transcurso del tiempo
las emociones vividas
si el recuerdo es tan intenso.
Tu imagen me perseguía
en mis juveniles sueños
y en mis pocas primaveras
ya te estaba haciendo versos.
Yo me enamoré de ti,
sólo con el pensamiento,
jugando sólo a quererte,
dibujándote, en silencio…
sin saber cómo serías
ni cómo serían tus besos.
Yo ya soñaba contigo
aunque todo era un misterio
¿Dónde vivirías tú,
en qué lugar, en qué pueblo?
¿Cómo sería tu nombre?
¿Sabrías decir "te quiero"?
Yo te buscaba en la noche
imaginando tu cuerpo,
llenando de fantasías
mis inocentes deseos
propios de mi corta edad
que terminaban en juegos.
Conforme crecían mis años
tu imagen me fue creciendo
como cuando nace el día
y crece el sol en el cielo
iluminando a las flores
con la fuerza de su fuego.
Yo te soñaba risueña,
con unos ojos muy negros,
una mirada elegante,
unos hermosos cabellos
inundando tus espaldas,
y unos labios siempre frescos
que estaban pidiendo a voces
que fuese a beber en ellos,
mientras despedían tus ojos
caricias de terciopelo.
Fuiste creciendo a la par
que en mi mente ibas creciendo:
niña graciosa con trenzas,
es como te vi primero;
después, te vi en la iglesia
cubriéndote con un velo,
rezando sencillamente
en puro recogimiento.
Después te vi ya mujer
en mi fatuo pensamiento
luciendo tus atributos,
graciosa como un lucero
Sin conocerte… te quise,
te quise más, desde luego,
cuando tuve entre mis manos
los chanquetes de tus dedos,
y que fue para decirme
con la mirada “TE QUIERO"
Y hoy, que han pasado de prisa,
los años, como torpedos,
tú, que siempre fuiste musa
de mis maltratados versos,
tú, que serás siempre ninfa,
en la juventud del tiempo…
quiero decirte ¡mi amor!
antes de que sople el viento
y barra las hojas muertas
y a mí me lleve muy lejos
como cualquier hoja más…
que, cuando llegue el momento,
y no me tengas contigo,
recuerdes tan sólo esto:
Sin conocerte, te quise,
hoy que te veo, te quiero
y cuando llegue el mañana
y me vaya con el viento…
éste que siempre te quiso
más te querré… ¡en lo eterno!
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