Estancias

marquelo

Negrito villero
Te amo con la intensidad del cristal reflejándose en tus ojos.
Es pronto aún,
la noche refulge, acomodando todas sus cosas para marchar
a dormir en la extensión dibujada de tu aliento.​
Tu cuerpo ágil de espejismos de sueños, en la calzada de Buenos Aires o Santander.
La arena incita a un paseo entre los cielos y a remar entre tus besos.
Te invito con esa parsimonia que tienen los mendigos para el hambre
y tú me miras como mirlo enloquecido por la rama
y estiras el veredicto anclado de tu alma.
Te quiero.
Vengo nadando en el lado oscuro de la costra
y abro mis brazos al ondulante viento de tu risa.
Con la noche se forman las filas interminables del deseo.
El dorado pozo esperando la moneda.
El grito que viene exhausto, bendiciendo los cuerpos entregados al delirio.
De noche aún,
desnudo,
te escribo en el epitafio dormido de mi sexo.
 
¡Ay, que poema más bello! La noche invita a pasear por la calzada de esas dos hermosas ciudades, o cualquier otra ciudad del mundo, mientras se haga con una muy buena compañía. Encantada de "pasearme" por la acera de tus tus maravillosos, apasionados y sensuales versos.
Te dejo un extenso abrazo y un beso.
 
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