José de la Fuente
Poeta recién llegado
Estás en las estrellas más hermosas
que brillan en la densa oscuridad;
en el rocío que viste con su aliento
las flores de cristal.
Estás en la sonrisa de la luna;
en el cielo rosado al clarear;
en el sol que se eleva majestuoso
sobre las aguas azules de la mar.
Estás entre la nieve de los montes,
entre los encinares y el pinar;
en el río que baja presuroso
buscando el litoral.
Estás en el silbido de los vientos;
en el trueno, la calma y tempestad;
en la canción alegre de las fuentes;
en las aves que empiezan a volar.
Estás en mi horizonte y mi sendero;
en esa luz que me hace caminar;
en el silencio profundo de la noche;
en la lluvia que llama al ventanal...
Estás adonde quiera que yo voy,
y es que te llevo en mi alma y mi mirar,
¿por qué entonces, cariño, todavía
a mi lado no estás?
que brillan en la densa oscuridad;
en el rocío que viste con su aliento
las flores de cristal.
Estás en la sonrisa de la luna;
en el cielo rosado al clarear;
en el sol que se eleva majestuoso
sobre las aguas azules de la mar.
Estás entre la nieve de los montes,
entre los encinares y el pinar;
en el río que baja presuroso
buscando el litoral.
Estás en el silbido de los vientos;
en el trueno, la calma y tempestad;
en la canción alegre de las fuentes;
en las aves que empiezan a volar.
Estás en mi horizonte y mi sendero;
en esa luz que me hace caminar;
en el silencio profundo de la noche;
en la lluvia que llama al ventanal...
Estás adonde quiera que yo voy,
y es que te llevo en mi alma y mi mirar,
¿por qué entonces, cariño, todavía
a mi lado no estás?