scarlata
Poeta veterano en el portal.
Me asfixia este aire que llaman vida.
Añoro la materia líquida,
el azul verdoso de mis sueños,
donde reinan a su antojo los silencios,
donde me imagino
dueña y señora de mi tiempo.
Contemplo el gris a través de la ventana y,
ajena al deambular de la rutina,
destruyo los lugares comunes
y, sin relojes que cronometren la huída,
me traslado al país de la negra noche.
A ese país sin bautizar
al que un día le robaron la luna.
Imperfecto destino,
perfecto para mi imperfecta presencia.
Mientras la negritud de mi presente
me contempla desde una esquina,
mi memoria borra el pasado y, a tientas,
palpo la inconsciencia y la hago mía.
Estoy dónde siempre quise estar.
Sin recuerdos, sin líneas en blanco,
Sin sorpresas, sin roturas, sin abrazos.
Qué hermoso sueño:
respirar el líquido elemento
y trazar fronteras infranqueables
entre tus besos y mis besos.
Añoro la materia líquida,
el azul verdoso de mis sueños,
donde reinan a su antojo los silencios,
donde me imagino
dueña y señora de mi tiempo.
Contemplo el gris a través de la ventana y,
ajena al deambular de la rutina,
destruyo los lugares comunes
y, sin relojes que cronometren la huída,
me traslado al país de la negra noche.
A ese país sin bautizar
al que un día le robaron la luna.
Imperfecto destino,
perfecto para mi imperfecta presencia.
Mientras la negritud de mi presente
me contempla desde una esquina,
mi memoria borra el pasado y, a tientas,
palpo la inconsciencia y la hago mía.
Estoy dónde siempre quise estar.
Sin recuerdos, sin líneas en blanco,
Sin sorpresas, sin roturas, sin abrazos.
Qué hermoso sueño:
respirar el líquido elemento
y trazar fronteras infranqueables
entre tus besos y mis besos.