Abrahám Emilio
Emilio.
Escribo resignado, ya ella, no me ama más
le dedico esta carta aciaga con mi vida,
los dolores de amor no sanarán quizás,
sé que se apagará esta terrible herida.
Y aquí a solas me hallo pensando solo en ella,
y en variados recuerdos lejanos y su huella.
Hoy es día domingo, y es que hoy no trabajo,
y a solas no sabrá cómo, triste, la añoro;
y con una sonrisa me siento cabizbajo
y dentro de mi alma, preso del dolor, lloro.
Yo continúo estudiando el idioma inglés,
pagando muchas deudas y matando el estrés.
Y con otro es feliz, lo sé bien por sus fotos,
su nuevo pretendiente es su alma gemela;
se aman y con el tiempo tal vez aten los votos,
pues la vida es así, une, separa y vuela.
En mi soledad honda sin fin estoy herido,
pero sé que algún día me llegará su olvido.
Ahora estoy tranquilo y es que soy más maduro.
Nuestros viejos senderos se fugaron en un punto,
yo pensé que este amor era así como un muro,
pensé morir con ella, por siempre a ella junto.
Y hasta ahora recuerdo esa dulce promesa
el vivir un amor eterno que no cesa.
Por momentos ansioso siento que me extingo,
en tristes noches sueño con ella y me hallo a solas...
meditando el dolor me hallo un día domingo
mis esperanzas caen como hojas de corolas.
Y pronto sanarán estos cien mil retazos
de un corazón mendigo, enfermo, hecho pedazos.
Yo sé bien que hay millones de peces en el mar
y que el gran amor siempre tocará nuestra puerta,
pero es que tantas veces ni sabemos pescar
ni oímos quien lo toca o ni estamos alerta.
Y es que el amor se acerca y con el tiempo huye
dejando escalofríos que la aflicción construye.
Siento mi rostro pálido un poco inflamado
y una corriente fría de desesperación,
la parte más hermosa, ya todo ha terminado
como que algo mató parte de mi ilusión.
Doloroso es vivir este duelo, esta fase
y es que, aun así, mi alma cual el Fénix renace.
Y beber desde hoy este cáliz amargo
pasar por estos clavos hundidos en mi pecho,
no he podido olvidarla, la quiero, sin embargo,
por momentos me hallo tan confuso y deshecho.
Preso entre las barreras eternas de un dilema
siento que soy más débil que este mortal problema.
Y seguí recordando su sonrisa de niña
sus ojos misteriosos y profundos de cielo,
de una vez olvidar o amar más, esta riña,
soportar el martirio, este salobre duelo.
Que sea muy feliz, bendigo su futuro
y le agradezco el tiempo por un sentir tan puro.
Está ausente su abrazo, su candor y su beso,
su cuerpo perfumado atrapado en mi piel...
tal vez yo, del pasado me hallo confuso y preso
saboreando aquella tan adictiva miel.
Y no es fácil pagar por este injusto monto.
¿Cómo pudo sacarme de su vida tan pronto?
Y a pesar de no ser la más dulce ni bella
me hizo vivir, soñar con la emoción más fuerte,
lo que me hizo feliz, ahora me atropella
y lo que me dio vida, pasión, hoy me da muerte.
Todo su amor será para su nuevo novio
y no quiero pensar no tolero este agobio.
La vida para mí tal vez recién empieza
le deseo la dicha y gozo de este mundo,
pronto en mí sanará esta mortal corteza,
quiero que sea feliz desde lo más profundo.
Sé que mucho la quiero y el dolor es fatal,
y el amor del ayer ya llegó a su final.
le dedico esta carta aciaga con mi vida,
los dolores de amor no sanarán quizás,
sé que se apagará esta terrible herida.
Y aquí a solas me hallo pensando solo en ella,
y en variados recuerdos lejanos y su huella.
Hoy es día domingo, y es que hoy no trabajo,
y a solas no sabrá cómo, triste, la añoro;
y con una sonrisa me siento cabizbajo
y dentro de mi alma, preso del dolor, lloro.
Yo continúo estudiando el idioma inglés,
pagando muchas deudas y matando el estrés.
Y con otro es feliz, lo sé bien por sus fotos,
su nuevo pretendiente es su alma gemela;
se aman y con el tiempo tal vez aten los votos,
pues la vida es así, une, separa y vuela.
En mi soledad honda sin fin estoy herido,
pero sé que algún día me llegará su olvido.
Ahora estoy tranquilo y es que soy más maduro.
Nuestros viejos senderos se fugaron en un punto,
yo pensé que este amor era así como un muro,
pensé morir con ella, por siempre a ella junto.
Y hasta ahora recuerdo esa dulce promesa
el vivir un amor eterno que no cesa.
Por momentos ansioso siento que me extingo,
en tristes noches sueño con ella y me hallo a solas...
meditando el dolor me hallo un día domingo
mis esperanzas caen como hojas de corolas.
Y pronto sanarán estos cien mil retazos
de un corazón mendigo, enfermo, hecho pedazos.
Yo sé bien que hay millones de peces en el mar
y que el gran amor siempre tocará nuestra puerta,
pero es que tantas veces ni sabemos pescar
ni oímos quien lo toca o ni estamos alerta.
Y es que el amor se acerca y con el tiempo huye
dejando escalofríos que la aflicción construye.
Siento mi rostro pálido un poco inflamado
y una corriente fría de desesperación,
la parte más hermosa, ya todo ha terminado
como que algo mató parte de mi ilusión.
Doloroso es vivir este duelo, esta fase
y es que, aun así, mi alma cual el Fénix renace.
Y beber desde hoy este cáliz amargo
pasar por estos clavos hundidos en mi pecho,
no he podido olvidarla, la quiero, sin embargo,
por momentos me hallo tan confuso y deshecho.
Preso entre las barreras eternas de un dilema
siento que soy más débil que este mortal problema.
Y seguí recordando su sonrisa de niña
sus ojos misteriosos y profundos de cielo,
de una vez olvidar o amar más, esta riña,
soportar el martirio, este salobre duelo.
Que sea muy feliz, bendigo su futuro
y le agradezco el tiempo por un sentir tan puro.
Está ausente su abrazo, su candor y su beso,
su cuerpo perfumado atrapado en mi piel...
tal vez yo, del pasado me hallo confuso y preso
saboreando aquella tan adictiva miel.
Y no es fácil pagar por este injusto monto.
¿Cómo pudo sacarme de su vida tan pronto?
Y a pesar de no ser la más dulce ni bella
me hizo vivir, soñar con la emoción más fuerte,
lo que me hizo feliz, ahora me atropella
y lo que me dio vida, pasión, hoy me da muerte.
Todo su amor será para su nuevo novio
y no quiero pensar no tolero este agobio.
La vida para mí tal vez recién empieza
le deseo la dicha y gozo de este mundo,
pronto en mí sanará esta mortal corteza,
quiero que sea feliz desde lo más profundo.
Sé que mucho la quiero y el dolor es fatal,
y el amor del ayer ya llegó a su final.
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