spring
Sonriendo...
¡Ay amor!
¡Qué sumiso moldeas mi corazón!
Soberano de mi alma eres,
con un simple roce de tu romanza
mi encarnado vergel estremeces.
¡Ay amor!
¡Qué trémulas pones mis manos!
Rendida e inmutada a tu merced estoy;
entre fragancias de piel y suspiros
en verso voy por torrente de dócil río,
un atisbo no me niegues jamás
y a mi insistente retintín da consuelo.
¡Qué sumiso moldeas mi corazón!
Soberano de mi alma eres,
con un simple roce de tu romanza
mi encarnado vergel estremeces.
¡Ay amor!
¡Qué trémulas pones mis manos!
Rendida e inmutada a tu merced estoy;
entre fragancias de piel y suspiros
en verso voy por torrente de dócil río,
un atisbo no me niegues jamás
y a mi insistente retintín da consuelo.
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