Agua
Poeta asiduo al portal
Si tuviese el don de escribir poesía, creo
que escribiría sobre el milagro de tus ojos:
profundas fuentes nocturnas templadas,
mañanero trinar de los petirrojos,
los ojos en cuya mirada tibia
se van a bañar todas mis esperanzas;
las fuentes donde mi pasado alivia
sus resquemores sin más tardanza.
Si tuviese el don de componer melodías, creo
que compondría música para tus labios,
los que me nombran con devoción
y me liberan de los agravios,
los que en su fina capa de piel rojiza
sólo tienen grabadas mis palabras
tañendo el corazón con cada beso
que con tanto detalle artesanal labras.
Si tuviese el don de escribir un libro, creo
que narraría sin dudas sobre tus manos:
dos manantiales de piel ardiente;
dos azules pájaros sudamericanos,
manos que me hablan sobre tu vida,
que tiene penas y mil trabajos,
manos marcadas por las heridas,
que hablan de todos tus altibajos,
esas manos morenas que tanto amo,
las que desea mi piel alba...
¡Si pudiese escribir, escribiría
del poema de tus manos, ensueños malva!
Y si fuera mi voz dulce y melodiosa, cantaría
una serenata a tu cabello
que es noche eterna sin la luna,
que es un resplandor sin su destello,
que se desparrama enloquecido
con las tormentas de Mar del Plata...
El que se enreda entre mis dedos
cuando la pasión me arrebata .
Mas, como no tengo dones, sólo escribo
este par de humildes versos
para decirte que eres lo más maravilloso que vi
en todos los universos,
y agradecer tu fiel compañía
y ese amor tuyo sempiterno,
porque eres mi verso y mi melodía,
eres mi libro, y mi canto tierno.
Y el amanecer de mis días grises,
y la dulce nota de un allegro
Porque haces que tu amor precise
porque te amo yo me entrego...
Agua, Agosto 26 de 2009
Sinfonías al Sol Naciente, Rima VI "Este par de humildes versos"
que escribiría sobre el milagro de tus ojos:
profundas fuentes nocturnas templadas,
mañanero trinar de los petirrojos,
los ojos en cuya mirada tibia
se van a bañar todas mis esperanzas;
las fuentes donde mi pasado alivia
sus resquemores sin más tardanza.
Si tuviese el don de componer melodías, creo
que compondría música para tus labios,
los que me nombran con devoción
y me liberan de los agravios,
los que en su fina capa de piel rojiza
sólo tienen grabadas mis palabras
tañendo el corazón con cada beso
que con tanto detalle artesanal labras.
Si tuviese el don de escribir un libro, creo
que narraría sin dudas sobre tus manos:
dos manantiales de piel ardiente;
dos azules pájaros sudamericanos,
manos que me hablan sobre tu vida,
que tiene penas y mil trabajos,
manos marcadas por las heridas,
que hablan de todos tus altibajos,
esas manos morenas que tanto amo,
las que desea mi piel alba...
¡Si pudiese escribir, escribiría
del poema de tus manos, ensueños malva!
Y si fuera mi voz dulce y melodiosa, cantaría
una serenata a tu cabello
que es noche eterna sin la luna,
que es un resplandor sin su destello,
que se desparrama enloquecido
con las tormentas de Mar del Plata...
El que se enreda entre mis dedos
cuando la pasión me arrebata .
Mas, como no tengo dones, sólo escribo
este par de humildes versos
para decirte que eres lo más maravilloso que vi
en todos los universos,
y agradecer tu fiel compañía
y ese amor tuyo sempiterno,
porque eres mi verso y mi melodía,
eres mi libro, y mi canto tierno.
Y el amanecer de mis días grises,
y la dulce nota de un allegro
Porque haces que tu amor precise
porque te amo yo me entrego...
Agua, Agosto 26 de 2009
Sinfonías al Sol Naciente, Rima VI "Este par de humildes versos"
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