susi underground
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un tenista homosexual me agrede con su raqueta
porque un hombre con cara de deseo no le mira a él,
que va tan guapo de uniforme, pequeño cocodrilo
de fauces abiertas.
Ahora habla de la bondad de los pepinos españoles
-ayudemos al agro, comámoslos-, dice mientras el
tráfico no avanza a causa de la imparable ola humana
que sube y baja por la montaña sagrada con un bar
en cada puerta.
El alto y fornido camarero libanés acaricia espaldas, sólo
las de machos, cultura relajada en baños turcos y jaimas
con aroma de menta, de haschisch encendido y simiente
de vida muerta.
Y esto no es un sueño, no lo es, me digo al mirar desde atrás
los cuadros para una exposición que se defienden como
pueden del siniestro peligro de extinción encaramado
sobre la guerra.
porque un hombre con cara de deseo no le mira a él,
que va tan guapo de uniforme, pequeño cocodrilo
de fauces abiertas.
Ahora habla de la bondad de los pepinos españoles
-ayudemos al agro, comámoslos-, dice mientras el
tráfico no avanza a causa de la imparable ola humana
que sube y baja por la montaña sagrada con un bar
en cada puerta.
El alto y fornido camarero libanés acaricia espaldas, sólo
las de machos, cultura relajada en baños turcos y jaimas
con aroma de menta, de haschisch encendido y simiente
de vida muerta.
Y esto no es un sueño, no lo es, me digo al mirar desde atrás
los cuadros para una exposición que se defienden como
pueden del siniestro peligro de extinción encaramado
sobre la guerra.