También cuando pasa el sol mordido y nuestro ímpetu quebrado…
también cuando pasa cansada la noche….
Por las cúspides de horizontes íntimos y nuestros pequeños trapecios desordenados.
Cuando nos quedan, los rescoldos del color a todo volumen,
cuando se clavaron las manecillas del reloj;
volvemos a respirar el hierro, y sabemos regresar entre las hormigas,
tras ese aguijón que descansa acalorado…
y sabemos pronunciar innovación y agradecimiento;
cuando sus fotografías bailan sobre las hojas del tabaco.
A la luz del barrio, el lagarto volador y los canutillos indios…
el hábitat lírico, en un teclado cálido;
acaso otra reunión en un estómago lejano de las madrugadas…
también cuando pasa cansada la noche….
Por las cúspides de horizontes íntimos y nuestros pequeños trapecios desordenados.
Cuando nos quedan, los rescoldos del color a todo volumen,
cuando se clavaron las manecillas del reloj;
volvemos a respirar el hierro, y sabemos regresar entre las hormigas,
tras ese aguijón que descansa acalorado…
y sabemos pronunciar innovación y agradecimiento;
cuando sus fotografías bailan sobre las hojas del tabaco.
A la luz del barrio, el lagarto volador y los canutillos indios…
el hábitat lírico, en un teclado cálido;
acaso otra reunión en un estómago lejano de las madrugadas…