Ave Gar
Poeta recién llegado
Yo pasé por tu ciudad muda
de pocos edificios
y de campo pisoteado.
Fui buscando una banca
en que posarme
pero la niebla espesa
lo impidió.
Fui para luna
visitante de la noche;
y queriendo verte
a tus ojos me sentí perdido,
corrían miles de pestañas.
Me paré en la agrura
de sombras de árboles
secos. Y regué tus helechos
buscando estén frescos.
Cubrí después tu pecho
de sombra humana
y la incorporé a un pequeño vestido.
Tuya es la cama,
nuestro es el placer.
Despertaré después.
de pocos edificios
y de campo pisoteado.
Fui buscando una banca
en que posarme
pero la niebla espesa
lo impidió.
Fui para luna
visitante de la noche;
y queriendo verte
a tus ojos me sentí perdido,
corrían miles de pestañas.
Me paré en la agrura
de sombras de árboles
secos. Y regué tus helechos
buscando estén frescos.
Cubrí después tu pecho
de sombra humana
y la incorporé a un pequeño vestido.
Tuya es la cama,
nuestro es el placer.
Despertaré después.