Felipe Castro Quiles
Poeta recién llegado
Debió pararse el tiempo,
el día en que naciste.
Robaste la energía
al firmamento.
Se fue la luz del cielo,
algún momento;
pues con tu resplandor,
repleto se veía.
Que forma tan creíble
de ver lo perfecto.
Magnifica estrategia,
la que Dios tenía.
Con expresivo afán,
le señaló un momento,
al mundo, alguna historia
para escribir poesía.
Y con tu hermosa piel,
Él decoraba versos.
Y cada bella estrofa,
algo de ti tenía.
Y así te hizo nacer,
Con el pudor perfecto
de darle al universo
etapas ilusivas