Iris Estrada
Poeta recién llegado
Magníficas tus quimeras
Pretenciosas, comprensivas
Mitigantes, filosóficas
Sutiles y armoniosas.
Piel desnuda y sin premura;
Táctil y silenciosa,
Penetrante en lo infinito,
Delicada y sin censura.
Delicias que derriten
Tul labios sobre mis piernas,
Fascinante y a la vez nefasto
Como tus manos en mis caderas.
Hadas verdes revolotean
Como después de un sorbo de Ajenjo,
Estrellas fulminantes y cegadoras
Dilatan mis pupilas.
Besos agridulces recorren mi cuerpo,
Emanando seducción,
Que transforma la atmosfera
En burbujas de dulzura.
Y en instantes
Dos cuerpos ya eran uno,
Fundidos entre pasiones
Jugaban una batalla.
Como Venus y Marte
Dioses del Amor y la Guerra,
Amantes de lo prohibido
Dualidades en fusión.
Dos caminos diferentes
Dirigidos hacia un solo destino,
Fuerza y delicadeza
Dolor y pretensión.
Corazones de manzano
Uno rojo y otro verde
Diferentes
Pero complementarios.
Eternos sinónimos
En copula mundi,
Como polvo de oro
Que cae en el santo grial,
Para un susurro de lo etéreo.
Pretenciosas, comprensivas
Mitigantes, filosóficas
Sutiles y armoniosas.
Piel desnuda y sin premura;
Táctil y silenciosa,
Penetrante en lo infinito,
Delicada y sin censura.
Delicias que derriten
Tul labios sobre mis piernas,
Fascinante y a la vez nefasto
Como tus manos en mis caderas.
Hadas verdes revolotean
Como después de un sorbo de Ajenjo,
Estrellas fulminantes y cegadoras
Dilatan mis pupilas.
Besos agridulces recorren mi cuerpo,
Emanando seducción,
Que transforma la atmosfera
En burbujas de dulzura.
Y en instantes
Dos cuerpos ya eran uno,
Fundidos entre pasiones
Jugaban una batalla.
Como Venus y Marte
Dioses del Amor y la Guerra,
Amantes de lo prohibido
Dualidades en fusión.
Dos caminos diferentes
Dirigidos hacia un solo destino,
Fuerza y delicadeza
Dolor y pretensión.
Corazones de manzano
Uno rojo y otro verde
Diferentes
Pero complementarios.
Eternos sinónimos
En copula mundi,
Como polvo de oro
Que cae en el santo grial,
Para un susurro de lo etéreo.