Mario Francisco LG
Un error en la Matrix
Eternizando palabras
Por Andrés Amendizabal
En el taciturno respiro de una luna llena,
debajo de las sombras de un puente al amanecer,
llorando lágrimas de alegría como lluvias de estrellas
yo siempre te amaré.
Sentado sobre una mesa tomando un café con dos de azúcar,
sobre un desfile de aguerridas letras sobre un papel,
cobijado por el polvo dejado de un cometa en su fuga,
por siempre te amaré.
Te amaré hasta el infinito y el fin de éste mundo,
en el exterminio de un eclipse distanciadamente lejano,
sumergiéndome en las aguas de un vino tinto muy profundo;
te amaré, aunque se colapsen las fuerzas de mis manos.
Te amaré pues ese había sido mi deseo desde pequeño,
porque cientos de suplicas en gritos al silencio dejé caer,
pues siempre estuvimos bailando en carnavales a través de mis sueños,
por eso amor mío, seguro estoy, que siempre te amaré.
Para la única que sostiene mis sueños. Marián Te amo.
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