Santiagogaitas
Poeta recién llegado
Ni rastro del mundo cuando era nuestro. Configurando sombras que dejan huellas, aprendí a medir lo inasible de las cosas, y en especial aquellas cosas envueltas en tu aura, una luz que es propiamente tuya. Por eso me costaba observarte directamente. Aunque ahora recuerdo bien que solo era posible gozarte como al sol cuando se veía reflejado en la ventana vecina que da contra mi cama. Este arte consistía en mirar a través del vidrio tu imagen dibujada por la luz del día, y luego seguir a ese esbozo de obra de arte que se fantasmea a una hora precisa de la tarde, y al caer la noche, encuentra algún viejo rincon olvidado del cielo.