PEQUEÑO GRANITO DE ANIS
Poeta asiduo al portal
Si yo pudiera regresar atrás,
y volver a ponerme aquel
vestido rosa, con esos zapatos
blancos, bonitos al tacto.
Y como antes correr ,creyendo
que podía volar en el viento,
creando en mi mente cuentos,
de princesas sin lamentos.
Cerraba mis ojos pequeños
y sonreía al pensar, que
pronto mis muchos sueños
de niña, serían una realidad.
Entonces yo escribía sobre
príncipes encantados, que
valientes luchaban por mí,
contra feroces dragones.
Mi poesía hablaba de flores,
de románticos amores,
de pájaros, de nubes, de
parques de diversiones.
En monólogos al aire,
inventaba historias breves,
las actuaba, las vivía,
las hacía crecer perennes.
Y me creaba mis mundos en
donde la soledad no existía,
en donde los animales me
hablaban y yo les entendía.
Mis rosas eran azules y
mis caballos dorados.
Montaba en los arco iris,
conversaba con los gusanos.
Si yo pudiera regresar atrás,
con gusto me quedaría, en
mis planetas cuadrados,
donde todo era alegría.
Así es mi deseo frecuente,
porque ahora más que nunca,
los dragones se volvieron reales
y ya no hay príncipes valientes.
y volver a ponerme aquel
vestido rosa, con esos zapatos
blancos, bonitos al tacto.
Y como antes correr ,creyendo
que podía volar en el viento,
creando en mi mente cuentos,
de princesas sin lamentos.
Cerraba mis ojos pequeños
y sonreía al pensar, que
pronto mis muchos sueños
de niña, serían una realidad.
Entonces yo escribía sobre
príncipes encantados, que
valientes luchaban por mí,
contra feroces dragones.
Mi poesía hablaba de flores,
de románticos amores,
de pájaros, de nubes, de
parques de diversiones.
En monólogos al aire,
inventaba historias breves,
las actuaba, las vivía,
las hacía crecer perennes.
Y me creaba mis mundos en
donde la soledad no existía,
en donde los animales me
hablaban y yo les entendía.
Mis rosas eran azules y
mis caballos dorados.
Montaba en los arco iris,
conversaba con los gusanos.
Si yo pudiera regresar atrás,
con gusto me quedaría, en
mis planetas cuadrados,
donde todo era alegría.
Así es mi deseo frecuente,
porque ahora más que nunca,
los dragones se volvieron reales
y ya no hay príncipes valientes.