Solsticio de primavera
Poeta fiel al portal
Exime a tu Hijo de la Humanidad.
no deseo otra cosa
que la vida,
tomarla por los pelos y someterla
como la castidad
de las jóvenes e inermes indias ante la testa de Cortés.
o quiero la Muerte,
trayendo en sus cántaros y tinajas de ungüentos y perplejidad la barca de la tarde.
quiero la entrega o la inmolación, y los círculos
del fuego o o o o o
recuperando el dominio vencido ante la mangosta y la cornucopia.
quiero mi serpiente siseando entre la sangre del banquete,
el calor terreno
y los artilugios frescos abriéndome el cuerpo en frutos y en pigargos.
la puerta a tu vida
fue la mujer,
nacido dos veces
viste el rostro y otra mujer, otra puerta, otro puente, otra vez,
naciste
y viste la luz, naciste, luego, otra vez,
enjalmando el potro
arriaste el ganado esparcido y el sonido, y luego otra vez
Por Eva naciste,
por Lilith aprendiste,
por la Diáfana te principiaste en el mundo de simbologías ausentes.
la puerta a tu vida fue la mujer,
seas
quien seas, en su vientre te gestaste,
y por su fuerza
naciste otra vez. Ésta vez lo elegiste,
entonces
¿esto es nacer? Ahora las agujas bailan y hacen rondas
sobre el banquete, estas consciente, y esta vez
elegiste nacer, entonces ¿esto es nacer? Viste
el cóctel hipnótico y el espiral,
cuando la luces se apaguen serás, cruzando el océano,
de tu sangre y semilla
nacerá un niño por la puerta de la mujer. Entonces
aunque dos veces nacido nacerás. Ya no en tu cuerpo, el cáliz
y nacerás, tres veces nacerás,
cuando las luces se apaguen y viertas tu esperma en el fecundo erial,
nacerás, ya no en tu cuerpo, Dos-Veces-Nacido, nacerás.
y amando a la sierpe impulsada te reconocerás en su aullido ante la luz.
La historia recomienza, la Diáfana ajusta la aguja
de hueso
en su Gran reloj, mira bien tu rostro nuevo mírate bien ante el espejo.
Mírate bien ante el espejo:
un cielo ancestral se abrirá,
mirarán la bestia y la sangre derramada,
y enojados por el engaño, cegados ya no mas,
ejecutaran al animal y lo liberarán.
Y otra vez correrá sangre azul por los árboles,
y otra vez el aire será transparente,
y el agua libre,
y la naturaleza, única.
no me digan; no me hablen de fraternidad,
no la quiero,
banquetes, banquetes, banquetes no los quiero, no me sirven,
el Amor ¡ah!, ¿dónde estas Amor?,
trasmutas, me tientas y me incendias ante el Árbol salvaje que nunca existió.
El Árbol salvaje se impone y me descubre,
el Árbol es el falo de la Humanidad,
toda su prepotencia y el decaedro del azar, todos los misterios y mandamientos; el ultraje a mi libertad.
Exime a la Bestia de tu Humanidad.
Ahuyenta los árboles del Fuego que lo quieran apropiar.
Miéntele a los dioses de tus ojos.
Aléjalo de la imagen de Ganímedes.
Exime a la Bestia de tu Humanidad.
Mata a tu Hijo descaradamente con la daga secular.
Aléjalo de la imagen de Ganímedes.
Libéralo de los edictos y las vestimentas.
La primer Muerte simbólica sembrará el carozo y la plaga.
La plaga que convierta el origen en principio.
Exime a tu Hijo de la Humanidad.
Has de la vanidad tu mejor amiga
para luego
traicionarla y conocer a tu Hijo, los frutos de la libertad.
Una luna negra hastiada de escorpiones
te muestra
en su apogeo el origen mesopotámico de tus deseos, Lilith despierta
desde las tinieblas del Mar Rojo entre juncos y montañas
espíritu de viento, costilla de acero, lamia engalanada con los dones de Samael.
Mujer alada, exime a la plaga de vuestra Humanidad.
Muérdete los labios
y que el álgido hálito de tu deseo entumezca la Era de Ares con la sangre de la igualdad.
no deseo otra cosa
que la vida,
tomarla por los pelos y someterla
como la castidad
de las jóvenes e inermes indias ante la testa de Cortés.
o quiero la Muerte,
trayendo en sus cántaros y tinajas de ungüentos y perplejidad la barca de la tarde.
quiero la entrega o la inmolación, y los círculos
del fuego o o o o o
recuperando el dominio vencido ante la mangosta y la cornucopia.
quiero mi serpiente siseando entre la sangre del banquete,
el calor terreno
y los artilugios frescos abriéndome el cuerpo en frutos y en pigargos.
la puerta a tu vida
fue la mujer,
nacido dos veces
viste el rostro y otra mujer, otra puerta, otro puente, otra vez,
naciste
y viste la luz, naciste, luego, otra vez,
enjalmando el potro
arriaste el ganado esparcido y el sonido, y luego otra vez
Por Eva naciste,
por Lilith aprendiste,
por la Diáfana te principiaste en el mundo de simbologías ausentes.
la puerta a tu vida fue la mujer,
seas
quien seas, en su vientre te gestaste,
y por su fuerza
naciste otra vez. Ésta vez lo elegiste,
entonces
¿esto es nacer? Ahora las agujas bailan y hacen rondas
sobre el banquete, estas consciente, y esta vez
elegiste nacer, entonces ¿esto es nacer? Viste
el cóctel hipnótico y el espiral,
cuando la luces se apaguen serás, cruzando el océano,
de tu sangre y semilla
nacerá un niño por la puerta de la mujer. Entonces
aunque dos veces nacido nacerás. Ya no en tu cuerpo, el cáliz
y nacerás, tres veces nacerás,
cuando las luces se apaguen y viertas tu esperma en el fecundo erial,
nacerás, ya no en tu cuerpo, Dos-Veces-Nacido, nacerás.
y amando a la sierpe impulsada te reconocerás en su aullido ante la luz.
La historia recomienza, la Diáfana ajusta la aguja
de hueso
en su Gran reloj, mira bien tu rostro nuevo mírate bien ante el espejo.
Mírate bien ante el espejo:
un cielo ancestral se abrirá,
mirarán la bestia y la sangre derramada,
y enojados por el engaño, cegados ya no mas,
ejecutaran al animal y lo liberarán.
Y otra vez correrá sangre azul por los árboles,
y otra vez el aire será transparente,
y el agua libre,
y la naturaleza, única.
no me digan; no me hablen de fraternidad,
no la quiero,
banquetes, banquetes, banquetes no los quiero, no me sirven,
el Amor ¡ah!, ¿dónde estas Amor?,
trasmutas, me tientas y me incendias ante el Árbol salvaje que nunca existió.
El Árbol salvaje se impone y me descubre,
el Árbol es el falo de la Humanidad,
toda su prepotencia y el decaedro del azar, todos los misterios y mandamientos; el ultraje a mi libertad.
Exime a la Bestia de tu Humanidad.
Ahuyenta los árboles del Fuego que lo quieran apropiar.
Miéntele a los dioses de tus ojos.
Aléjalo de la imagen de Ganímedes.
Exime a la Bestia de tu Humanidad.
Mata a tu Hijo descaradamente con la daga secular.
Aléjalo de la imagen de Ganímedes.
Libéralo de los edictos y las vestimentas.
La primer Muerte simbólica sembrará el carozo y la plaga.
La plaga que convierta el origen en principio.
Exime a tu Hijo de la Humanidad.
Has de la vanidad tu mejor amiga
para luego
traicionarla y conocer a tu Hijo, los frutos de la libertad.
Una luna negra hastiada de escorpiones
te muestra
en su apogeo el origen mesopotámico de tus deseos, Lilith despierta
desde las tinieblas del Mar Rojo entre juncos y montañas
espíritu de viento, costilla de acero, lamia engalanada con los dones de Samael.
Mujer alada, exime a la plaga de vuestra Humanidad.
Muérdete los labios
y que el álgido hálito de tu deseo entumezca la Era de Ares con la sangre de la igualdad.
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