Viento de américa
Poeta adicto al portal
Mis colibríes, sedientos, fueron
a beber agua fresca en tus ojos,
el abrevadero estaba seco.
Tomaron el derrotero de tus lunares,
recorrieron, de cabo a rabo, tu piel nocturna
y buscando en las estrellas se extraviaron.
Sin querer llegaron a tu ombligo,
tampoco hallaron qué beber.
El último reducto era tu boca,
pero extraviaron la brújula allá abajo,
hacia el sur.
¿Dónde quedaron los manantiales,
dónde se perdieron las proféticas palabras
para calmar su terrible sed?
a beber agua fresca en tus ojos,
el abrevadero estaba seco.
Tomaron el derrotero de tus lunares,
recorrieron, de cabo a rabo, tu piel nocturna
y buscando en las estrellas se extraviaron.
Sin querer llegaron a tu ombligo,
tampoco hallaron qué beber.
El último reducto era tu boca,
pero extraviaron la brújula allá abajo,
hacia el sur.
¿Dónde quedaron los manantiales,
dónde se perdieron las proféticas palabras
para calmar su terrible sed?