rodrigotoro
Poeta adicto al portal
Interminable y forzoso deambular,
de profusa y hermética melancolía,
entre recuerdos que, algún día
pudieron en mi ser alguna vez volar
lubricándo la vaina de una daga filosa
dejando su hoja justiciera resucitar,
para que de un corte llegue todo a acabar
y morir,al fin, en ceremonia ignominiosa.
Sé que el dolor disfruta complacido
al ver lo abundante de su atroz cosecha;
Y candado tras candado, formó una reja
de dolientes sinalefas y rostro compungido
y el tiempo me dejó derrotado y extinto,
pues sus manos de artesano hábilmente tallaron
un marmoleo panteón, cuyas ruinas ocultaron,
la maleza del olvido y el añejo vino tinto.
¡Qué parafrasear tan absurdo y pueril!
hablar de amor cuando solo es un sueño:
adolescente de verdad, y privado de dueño…
Quizás banal propiedad de semblanza mercantil
y su temeridad juvenil jamás perdonó
el ingenuo suspirar de un corazón enamorado:
Dejándole explayarse, y desear al ser amado
para luego, omnipotente, reír cuando murió.
Solo el llanto delirante ofrece su compañía.
Altivo y arrogante, como un señor feudal,
me acoge en sus tierras, en la ribera marginal
junto al cariño, la pasión, y demás hipocresía.
¿Cómo no ver el sino de toda esta letanía?,
Si solo danzaban cuervos, sigilosos, sobre la acera
…Espero que el destino aplauda desde lúgubre platea
y se aplaque su apetito, y se acabe esta correría…
de profusa y hermética melancolía,
entre recuerdos que, algún día
pudieron en mi ser alguna vez volar
lubricándo la vaina de una daga filosa
dejando su hoja justiciera resucitar,
para que de un corte llegue todo a acabar
y morir,al fin, en ceremonia ignominiosa.
Sé que el dolor disfruta complacido
al ver lo abundante de su atroz cosecha;
Y candado tras candado, formó una reja
de dolientes sinalefas y rostro compungido
y el tiempo me dejó derrotado y extinto,
pues sus manos de artesano hábilmente tallaron
un marmoleo panteón, cuyas ruinas ocultaron,
la maleza del olvido y el añejo vino tinto.
¡Qué parafrasear tan absurdo y pueril!
hablar de amor cuando solo es un sueño:
adolescente de verdad, y privado de dueño…
Quizás banal propiedad de semblanza mercantil
y su temeridad juvenil jamás perdonó
el ingenuo suspirar de un corazón enamorado:
Dejándole explayarse, y desear al ser amado
para luego, omnipotente, reír cuando murió.
Solo el llanto delirante ofrece su compañía.
Altivo y arrogante, como un señor feudal,
me acoge en sus tierras, en la ribera marginal
junto al cariño, la pasión, y demás hipocresía.
¿Cómo no ver el sino de toda esta letanía?,
Si solo danzaban cuervos, sigilosos, sobre la acera
…Espero que el destino aplauda desde lúgubre platea
y se aplaque su apetito, y se acabe esta correría…
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