Torralex
Poeta fiel al portal
Exorcizando recuerdos
En las noches camina tus calles
enciende luces tumbado en la acera
junto a la ausencia, le habla de ti.
Hoy quema el minuto color de miel
en tus ojos, cuando hundías la sonrisa
hasta el espacio de sus huesos tranquilos
sentía rico estremecerse la serenidad.
Queman las horas cuando violaba tus labios
mordía alientos de alarido lascivo
o la voz disolvente de la consistencia
de alzar tu cuerpo y acoplarlo al suyo.
Cuando la caricia aliviaba su tormento solitario
inducía ganas, cautivaba al sentimiento,
el Alma desesperaba, se lanzaba a tus brazos.
Pero hoy saldrá del pecho a exorcizarse
de recuerdos, a matar deseos en otra cintura,
otra mirada en la serenidad de los huesos.
No es el olvido de ese afecto por el cual
el corazón canta eufórico su latido inmenso,
es devorar la sed insaciable donde nacen
ahogados en sangre de ti, los versos.
Septiembre, 2009
En las noches camina tus calles
enciende luces tumbado en la acera
junto a la ausencia, le habla de ti.
Hoy quema el minuto color de miel
en tus ojos, cuando hundías la sonrisa
hasta el espacio de sus huesos tranquilos
sentía rico estremecerse la serenidad.
Queman las horas cuando violaba tus labios
mordía alientos de alarido lascivo
o la voz disolvente de la consistencia
de alzar tu cuerpo y acoplarlo al suyo.
Cuando la caricia aliviaba su tormento solitario
inducía ganas, cautivaba al sentimiento,
el Alma desesperaba, se lanzaba a tus brazos.
Pero hoy saldrá del pecho a exorcizarse
de recuerdos, a matar deseos en otra cintura,
otra mirada en la serenidad de los huesos.
No es el olvido de ese afecto por el cual
el corazón canta eufórico su latido inmenso,
es devorar la sed insaciable donde nacen
ahogados en sangre de ti, los versos.
Septiembre, 2009
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