Mis palabras te invocan hoy, a la distancia;
al leer estos versos recordarás que cuelas de mi alma,
sonrío por tu existencia, existo por tu fragancia
y me embriago de tus besos, pues sé que tu bañas mi mar de calma.
Estos párrafos son escrituras del corazón;
del viejo latiente que se vuelve cada vez menos cuerdo;
te extraña, te reclama, pues el no entiende la razón
de amarte con demencia y morar eternamente en tu recuerdo.
En mi mente se grafica el lienzo de tu cuerpo.
Navegas en mis venas, impulsas mi aliento,
nunca renunciaré de ti, sabes que soy terco...
tengo sed de tus labios y siempre estoy sediento.
Tantos ojos deben ya desearte
que rogaría dejar de tener que pensarlo
pero sabes que como yo nadie podrá amarte,
sabes que nunca nadie como este que te escribe, podrá logarlo.
No me sueltes amor, sé que sin ti me perdería;
me complace escucharte, por eso con el pensamiento te llamo.
Somos uno en el hemisferio, si te vas no existiría...
mi voz no miente cada vez que dice que te amo.
al leer estos versos recordarás que cuelas de mi alma,
sonrío por tu existencia, existo por tu fragancia
y me embriago de tus besos, pues sé que tu bañas mi mar de calma.
Estos párrafos son escrituras del corazón;
del viejo latiente que se vuelve cada vez menos cuerdo;
te extraña, te reclama, pues el no entiende la razón
de amarte con demencia y morar eternamente en tu recuerdo.
En mi mente se grafica el lienzo de tu cuerpo.
Navegas en mis venas, impulsas mi aliento,
nunca renunciaré de ti, sabes que soy terco...
tengo sed de tus labios y siempre estoy sediento.
Tantos ojos deben ya desearte
que rogaría dejar de tener que pensarlo
pero sabes que como yo nadie podrá amarte,
sabes que nunca nadie como este que te escribe, podrá logarlo.
No me sueltes amor, sé que sin ti me perdería;
me complace escucharte, por eso con el pensamiento te llamo.
Somos uno en el hemisferio, si te vas no existiría...
mi voz no miente cada vez que dice que te amo.