Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sublime voz de tu boca,
naranja de tu alma.
Aluviones de sueños en sus cantos
que duermen rosas.
En almíbares de mediodía redondos,
largas tardes consagradas
al ritual del amor vespertino,
entre olivares de sueños,
exprimiendo el aceite virgen,
la sangre palpitante en las sienes,
el corazón lleno de vino
y los ojos insaciables de verte.
Sentirte como la crepitante espiga dorada
que se doblega al viento, que se doblega al viento.
Ofreciendo tus granos de vida,
tu esencia de alma de hinojos en la tierra.
Acariciar esta tierra como tu espalda ancha,
escudo de tu amor que deja perplejo
a los incrédulos que no te han sufrido.
Acampar en tu remanso,
gota a gota el olivo entrega su esencia,
y la tarde cae en noche.
Noviembre se desliza por mis manos,
mientras las perlas de tus dientes
se escapan por la fisura de tus labios.