La calidez y el cariño de esas voces cantarinas…
y saboreando las calles, con todos esos racimos juveniles,
con todas esas corrientes chispeantes,
y todas esas sugerencias de los colores;
con todos esos matices sensuales y oníricos…
y mientras ronronean las orillas de la noche;
la inmensidad de esos puentes de luces, por las últimas orillas…
y con esos tactos de las sedosidades y los vinos
, y ese éxtasis furtivo de las constelaciones…
y con ese legado de los rosales, que alguna vez,
dialogaron con nuestros portales.