Victor Rodriguez
Poeta fiel al portal
Antenoche vi tus pechos, en tu Chile, damisela.
Fué intensa, fué indescriptible y de ensueño mi emoción.
Sentí que se me escapaba de mi pecho el corazón
De pronto un avión rasante me despertó en Venezuela.
Me levanté tambaleante, me sentí todo atontado,
estoy como acalambrado ¿Del esfuerzo y la tensión?
Me torné de más molesto. ¿Sería por la frustración?
¿De pensar que tu no estabas, ahí, cerquita a mi costado?
Les comento mis amigos, ya tomé mi decisión:
¡Me cambio de residencia! Me acongoja este dolor,
pues vivo, aquí, en Palo Negro, en Base El Libertador
Y cuando voy tomando vuelo me despierta un grande avión.
Cuando no es un avión ruso, es un f-16
A conciencia amigas mías...¡Ninguno tiene derecho!
¿No entienden esos pilotos que soy un niño de pecho?
¿Que ellos no tienen permiso de levantarme a las seis?
Mucho menos de privarme de esos pechos. ¿No creeis?
Fué intensa, fué indescriptible y de ensueño mi emoción.
Sentí que se me escapaba de mi pecho el corazón
De pronto un avión rasante me despertó en Venezuela.
Me levanté tambaleante, me sentí todo atontado,
estoy como acalambrado ¿Del esfuerzo y la tensión?
Me torné de más molesto. ¿Sería por la frustración?
¿De pensar que tu no estabas, ahí, cerquita a mi costado?
Les comento mis amigos, ya tomé mi decisión:
¡Me cambio de residencia! Me acongoja este dolor,
pues vivo, aquí, en Palo Negro, en Base El Libertador
Y cuando voy tomando vuelo me despierta un grande avión.
Cuando no es un avión ruso, es un f-16
A conciencia amigas mías...¡Ninguno tiene derecho!
¿No entienden esos pilotos que soy un niño de pecho?
¿Que ellos no tienen permiso de levantarme a las seis?
Mucho menos de privarme de esos pechos. ¿No creeis?
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