Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
El árbol se fue tras el pájaro
y las nubes sin sombra se abrieron.
Luego, en la tarde, llovieron plumas doradas
hasta que la neblina verde
fue ganando los espacios de la calle con su música.
Te inclinaste sobre el charco
para recoger mis labios de tu sueño.
La punta de tu trenza tocó el borde de mi mirada:
en la huida de estrellas recocí tus ojos,
la materia prima del universo,
la puerta entreabierta de la poesía
y los dinteles sagrados del amor.
En la cósmica travesía de los instantes
que un calor vibrante recorrió hasta sentir
su efímero epicentro de labios consumados,
nuestra primera palabra será la última en florecer.
Sin la prisa de los soles y los solos,
el fruto de nuestra boca sabrá a silencio de nadie,
pero será un silencio dulce.
y las nubes sin sombra se abrieron.
Luego, en la tarde, llovieron plumas doradas
hasta que la neblina verde
fue ganando los espacios de la calle con su música.
Te inclinaste sobre el charco
para recoger mis labios de tu sueño.
La punta de tu trenza tocó el borde de mi mirada:
en la huida de estrellas recocí tus ojos,
la materia prima del universo,
la puerta entreabierta de la poesía
y los dinteles sagrados del amor.
En la cósmica travesía de los instantes
que un calor vibrante recorrió hasta sentir
su efímero epicentro de labios consumados,
nuestra primera palabra será la última en florecer.
Sin la prisa de los soles y los solos,
el fruto de nuestra boca sabrá a silencio de nadie,
pero será un silencio dulce.
18 de mayo de 2020