Ibrahim Sadhid
Poeta recién nacido
Nueve de la noche,
las horas pasan perezosamente,
el cielo verde, claro y violeta,
tu sonrisa imagen eterna,
tu mirada, llega, se pierde, regresa.
¿Puedo amarte sin saber quién eres?,
Mujer que admiras mis letras.
Abstracción absoluta en tí,
sensación extraña,
deseo besarte, tocarte.
Mujer americana, mujer distante.
Tú, que desnuda en la íntimidad de la noche lees mis versos,
me escribes y luego te pienso,
en el árido desierto.
Camino distraído sin tu aliento, vida, soledad, nostalgia, ternura.
Te busco, te sueño, te escribo, te siento.
Sentado sobre una roca blanca de calcita,
lujuria, y frágil inocencia,
observo las brazas vivas de un fogón.
Paredes verdes, ocres y grises.
Una Mujer silente, escribe frente a la luz de una vela, me piensa.
El frío artificial entumece mis huesos.
Después de una jornada de trabajo, encuentro un lugar para llegar a ti.
Un mundo de poesía, sólo aquí...
Sinceridad, palabra hermosa.
¿Le pides sinceridad a un poeta?.
Un amigo me dijo una vez:
"Los poetas mienten demasiado, y Zaratustra también es poeta"
Hipérboles, humanizaciones, metáforas... Hermosas imagenes para mentir... Yo también soy poeta.
La noche toca delicadamente mi almohada, en la oscura noche brillan pequeñas luces para mí.
Juego dibujando figuras, tengo frío y pienso: ¿Qué harás esta noche antes de dormir?.
Acaricio mi cuerpo, bostezo, duermo.
Eso quiero... amanecer junto a tí.