Fascinación de verte

flordelis

Poeta recién llegado
Escucharte, tocarte, besarte.

Fascinación de caminar prendida de tu mano,

Como si la guerra no existiera,

Y lo mares no fueran contaminados.


Hundo mis dedos en tu cabello

Para revolcarte los complejos,

Y entremeto mi mano,

Tocándote la piel y tu camisa

Con la esperanza de dejarte marcado.

Juego cada vez que puedo, con tus labios,

Elixir de mi vida.

Paseo entre tu cuello, recorro tus temores.

Dejo que tus penas caigan

Como agua de la fuente

Y te sonrió, para ver si me miras

Y me sonríes, para ver si me quemas.


Salgo de repente hacia el jardín

Donde florecen tus talentos,

Y me estremezco, y me entristezco,

Al ver que han crecido tan maravillosamente,

Vuelvo por el pasillo de tu abrazo

Y me refugio en tu pecho,

Pensado en todo y sin pensar,

Queriendo huir y permanecer allí, encerrada,

Tan segura y confortada, como para morir

O como para vivir eternamente.

Me quedo sentada, esperando,

En el pórtico de tu regazo

Donde hallo mi más delicioso lecho,

El recinto colmado de paz,

El campo sembrado de texturas y colores

De tranquilidad y ensueño.


Porque allí, en tus ojos, en tus orejas,

En tus manos, en tus labios,

En tu espalda y en tu cuello,

En tu regazo o en tu abrazo

Yace mi felicidad, fascinación de tenerte,

Regocijo y entusiasmo,

De llevar dentro a los mismo dioses.

¡Es una redundancia ya lo sé! más sin embargo,

Redundarte a ti yo quiero, caminarte, recorrerte,

Buscarte, perseguirte, encontrarte, jugarte,

Cuestionarte, retarte y recrearte.

Mas sin embargo, de ti yo quiero, fascinarme.
 
Escucharte, tocarte, besarte.

Fascinación de caminar prendida de tu mano,

Como si la guerra no existiera,

Y lo mares no fueran contaminados.


Hundo mis dedos en tu cabello

Para revolcarte los complejos,

Y entremeto mi mano,

Tocándote la piel y tu camisa

Con la esperanza de dejarte marcado.

Juego cada vez que puedo, con tus labios,

Elixir de mi vida.

Paseo entre tu cuello, recorro tus temores.

Dejo que tus penas caigan

Como agua de la fuente

Y te sonrió, para ver si me miras

Y me sonríes, para ver si me quemas.


Salgo de repente hacia el jardín

Donde florecen tus talentos,

Y me estremezco, y me entristezco,

Al ver que han crecido tan maravillosamente,

Vuelvo por el pasillo de tu abrazo

Y me refugio en tu pecho,

Pensado en todo y sin pensar,

Queriendo huir y permanecer allí, encerrada,

Tan segura y confortada, como para morir

O como para vivir eternamente.

Me quedo sentada, esperando,

En el pórtico de tu regazo

Donde hallo mi más delicioso lecho,

El recinto colmado de paz,

El campo sembrado de texturas y colores

De tranquilidad y ensueño.


Porque allí, en tus ojos, en tus orejas,

En tus manos, en tus labios,

En tu espalda y en tu cuello,

En tu regazo o en tu abrazo

Yace mi felicidad, fascinación de tenerte,

Regocijo y entusiasmo,

De llevar dentro a los mismo dioses.

¡Es una redundancia ya lo sé! más sin embargo,

Redundarte a ti yo quiero, caminarte, recorrerte,

Buscarte, perseguirte, encontrarte, jugarte,

Cuestionarte, retarte y recrearte.

Mas sin embargo, de ti yo quiero, fascinarme.
Bella poesía, sencilla y a la vez llena de cosas. Bella escritura , supongo, de la mano de una mujer.
Saludos cordiales de Saturno.
 
Bienvenida, Flor de li, buen inicio en el portal compartiendo tus sentires en este apasionado poema que nos presentas.

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Escucharte, tocarte, besarte.

Fascinación de caminar prendida de tu mano,

Como si la guerra no existiera,

Y lo mares no fueran contaminados.


Hundo mis dedos en tu cabello

Para revolcarte los complejos,

Y entremeto mi mano,

Tocándote la piel y tu camisa

Con la esperanza de dejarte marcado.

Juego cada vez que puedo, con tus labios,

Elixir de mi vida.

Paseo entre tu cuello, recorro tus temores.

Dejo que tus penas caigan

Como agua de la fuente

Y te sonrió, para ver si me miras

Y me sonríes, para ver si me quemas.


Salgo de repente hacia el jardín

Donde florecen tus talentos,

Y me estremezco, y me entristezco,

Al ver que han crecido tan maravillosamente,

Vuelvo por el pasillo de tu abrazo

Y me refugio en tu pecho,

Pensado en todo y sin pensar,

Queriendo huir y permanecer allí, encerrada,

Tan segura y confortada, como para morir

O como para vivir eternamente.

Me quedo sentada, esperando,

En el pórtico de tu regazo

Donde hallo mi más delicioso lecho,

El recinto colmado de paz,

El campo sembrado de texturas y colores

De tranquilidad y ensueño.


Porque allí, en tus ojos, en tus orejas,

En tus manos, en tus labios,

En tu espalda y en tu cuello,

En tu regazo o en tu abrazo

Yace mi felicidad, fascinación de tenerte,

Regocijo y entusiasmo,

De llevar dentro a los mismo dioses.

¡Es una redundancia ya lo sé! más sin embargo,

Redundarte a ti yo quiero, caminarte, recorrerte,

Buscarte, perseguirte, encontrarte, jugarte,

Cuestionarte, retarte y recrearte.

Mas sin embargo, de ti yo quiero, fascinarme.
Sugerentes y bellos versos, románticos a más no poder, escribes muy bien amiga poetisa flordelis, ma ha encantado este poema tan fresco y hermoso, el amor triunfa en tus versos. Te felicito de corazón. Abrazote vuela. Paco.
 
Escucharte, tocarte, besarte.

Fascinación de caminar prendida de tu mano,

Como si la guerra no existiera,

Y lo mares no fueran contaminados.


Hundo mis dedos en tu cabello

Para revolcarte los complejos,

Y entremeto mi mano,

Tocándote la piel y tu camisa

Con la esperanza de dejarte marcado.

Juego cada vez que puedo, con tus labios,

Elixir de mi vida.

Paseo entre tu cuello, recorro tus temores.

Dejo que tus penas caigan

Como agua de la fuente

Y te sonrió, para ver si me miras

Y me sonríes, para ver si me quemas.


Salgo de repente hacia el jardín

Donde florecen tus talentos,

Y me estremezco, y me entristezco,

Al ver que han crecido tan maravillosamente,

Vuelvo por el pasillo de tu abrazo

Y me refugio en tu pecho,

Pensado en todo y sin pensar,

Queriendo huir y permanecer allí, encerrada,

Tan segura y confortada, como para morir

O como para vivir eternamente.

Me quedo sentada, esperando,

En el pórtico de tu regazo

Donde hallo mi más delicioso lecho,

El recinto colmado de paz,

El campo sembrado de texturas y colores

De tranquilidad y ensueño.


Porque allí, en tus ojos, en tus orejas,

En tus manos, en tus labios,

En tu espalda y en tu cuello,

En tu regazo o en tu abrazo

Yace mi felicidad, fascinación de tenerte,

Regocijo y entusiasmo,

De llevar dentro a los mismo dioses.

¡Es una redundancia ya lo sé! más sin embargo,

Redundarte a ti yo quiero, caminarte, recorrerte,

Buscarte, perseguirte, encontrarte, jugarte,

Cuestionarte, retarte y recrearte.

Mas sin embargo, de ti yo quiero, fascinarme.

Sugerencias en un instinto de mezcla para recoger cualquier
aroma que mueva los sentidos y traduzca el sentimiento
de amor poseido. felicidades. magnifico. luzyabsenta
 
Apasionada lírica. Me gusta ese genoma literario tuyo. Hay que dejar salir la polimerasa y las enzimas de restricción sobre tus versos.
 

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