Sorciere
Poeta recién llegado
Fatal combustión.
Somos, y no fuimos, qué bella esa traición
tan aterida como el respiro de la vida fugaz
Fuimos, y seremos, en la noche una explosión
de llama y una vela, que quema de luz un haz
Somos, pero quisimos, el peligro sin meditación
aún cuando de lirios el camino no se advirtió
temblamos, como niños, ante nuestra reunión
cuando tú, fuego, en mi gasolina se vertió.
Condenado soy, ardiendo en el tímido infierno
al vínculo sin aire, a la mentira sin frialdad
porque tú, ya incendio, me abrasas tierno
¡Ah!, pero el ocaso se encima al impenetrable martirio
y entonces, mortecina la fogata, pasado el amor
nos hacemos humo contra el cielo en nuestro delirio.
Somos, y no fuimos, qué bella esa traición
tan aterida como el respiro de la vida fugaz
Fuimos, y seremos, en la noche una explosión
de llama y una vela, que quema de luz un haz
Somos, pero quisimos, el peligro sin meditación
aún cuando de lirios el camino no se advirtió
temblamos, como niños, ante nuestra reunión
cuando tú, fuego, en mi gasolina se vertió.
Condenado soy, ardiendo en el tímido infierno
al vínculo sin aire, a la mentira sin frialdad
porque tú, ya incendio, me abrasas tierno
¡Ah!, pero el ocaso se encima al impenetrable martirio
y entonces, mortecina la fogata, pasado el amor
nos hacemos humo contra el cielo en nuestro delirio.