En este nuevo comer,
la exquisitez ya no cabe,
en verdad que en la noche,
hay para hartarse como un cerdo,
comer hasta reventar,
como en un bacanal,
no cabe más pues a vomitar,
y ha seguir tragando.
El erotismo, la sensualidad,
el amor, los besos, los guiños,
el coqueteo, el pestañeo,
las miraditas a escondidas,
las sonrisas insinuadoras,
se han ido al traste.
Este cambio de cantidad,
por exquisited y calidad,
quizás sea bueno,
pero que fatiguitas por la mañana.
la exquisitez ya no cabe,
en verdad que en la noche,
hay para hartarse como un cerdo,
comer hasta reventar,
como en un bacanal,
no cabe más pues a vomitar,
y ha seguir tragando.
El erotismo, la sensualidad,
el amor, los besos, los guiños,
el coqueteo, el pestañeo,
las miraditas a escondidas,
las sonrisas insinuadoras,
se han ido al traste.
Este cambio de cantidad,
por exquisited y calidad,
quizás sea bueno,
pero que fatiguitas por la mañana.