Eigna
Poeta recién llegado
A diario elijo este camino, camino que eligen pocos, por miedo o sensatez, por inteligencia o cobardía, ni yo puedo saber.
Es verdad, que este camino es por igual tiempo y espacio, soledad y compañía. En este camino no hay lugarcitos para cubrirse cuando hay lágrimas, ni sombras para descansar cuando quema la conciencia.
En este camino no hay espectadores saludando en las orillas, no pasan muy seguido la fiesta ni la gloria; a veces volteo atrás y veo que cada paso deja huellas invisibles, de esas que no se ven, solo se recuerdan.
En este camino, un día se me hará de noche para siempre, pero aun así lo elijo, y aunque desde aquí no se ve nadie al horizonte, se ve algo mejor: el cielo, imán de la fe, y por ello se mueven mis pies.
Es verdad, que este camino es por igual tiempo y espacio, soledad y compañía. En este camino no hay lugarcitos para cubrirse cuando hay lágrimas, ni sombras para descansar cuando quema la conciencia.
En este camino no hay espectadores saludando en las orillas, no pasan muy seguido la fiesta ni la gloria; a veces volteo atrás y veo que cada paso deja huellas invisibles, de esas que no se ven, solo se recuerdan.
En este camino, un día se me hará de noche para siempre, pero aun así lo elijo, y aunque desde aquí no se ve nadie al horizonte, se ve algo mejor: el cielo, imán de la fe, y por ello se mueven mis pies.
