Von Lioncourt
Poeta recién llegado
Es hermoso ese rostro acaramelado de ternura,
vuelto realidad al surgir de la ilusión más aferrada,
que me eleva al perenne firmamento entre el celaje del ensueño;
no obstante, me traiciona al mirarlo fenecido.
No consientas que tu voz me suene a desgañitado llanto,
ni tampoco que tus manos desdibujen la esperanza;
no me sueltes, no consueles mi amargura,
no te urdas en las redes de infinito incomprendido.
Es precisa la agonía mientras la esencia sigue viva,
para no sentir que me duermo entre tus rosas
y espinarme y sangrar preciosa sangre;
para no desbarrarme en la alegría que finjo anquilosada.
Es hermoso ese rostro de inhumano resplandor
que en la resaca me redime al pensamiento...
sin relegar que el enardecimiento por tus labios
se equipara con las llamas del infierno impregnadas
en la piel bajo la lluvia,
escurriendo por mi mente la reminiscencia que me embebe
del violáceo de tus ojos.
vuelto realidad al surgir de la ilusión más aferrada,
que me eleva al perenne firmamento entre el celaje del ensueño;
no obstante, me traiciona al mirarlo fenecido.
No consientas que tu voz me suene a desgañitado llanto,
ni tampoco que tus manos desdibujen la esperanza;
no me sueltes, no consueles mi amargura,
no te urdas en las redes de infinito incomprendido.
Es precisa la agonía mientras la esencia sigue viva,
para no sentir que me duermo entre tus rosas
y espinarme y sangrar preciosa sangre;
para no desbarrarme en la alegría que finjo anquilosada.
Es hermoso ese rostro de inhumano resplandor
que en la resaca me redime al pensamiento...
sin relegar que el enardecimiento por tus labios
se equipara con las llamas del infierno impregnadas
en la piel bajo la lluvia,
escurriendo por mi mente la reminiscencia que me embebe
del violáceo de tus ojos.
:: wow que versos tan bellos.
::...gracias por tu comentario.
::
:: y amor::