Félix Grande

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Félix Grande

Reseña biográfica:
Extraída de: http://www.poemas-del-alma.com/felix-grande.htm

Félix Grande nació el 4 de febrero de 1937 en Mérida (España); fue un reconocido escritor y flamencólogo, que cultivó tanto el género narrativo como el lírico. Se lo considera un importante representante de la innovación en la poesía española de la década del 60, y su obra ha sido traducida a diversos idiomas.
Pese a que se dedicaba a tocar la guitarra flamenca, decidió dejar esta afición para consagrarse a la literatura; comenzó este nuevo emprendimiento a través de la poesía, a la que consideraba una hermana de la música. Su primera publicación fue "Las piedras", un poemario con el que consiguió el Premio Adonáis de 1963. Dos años más tarde, presentó su novela "Las calles", con la cual también fue galardonado.
Ha escrito muchos textos relacionados con la poesía y la música de su tierra, tales como "Memoria del flamenco" y "García Lorca y el flamenco", y muchas narraciones, entre las que puede destacarse "El marido de Alicia".
En lo que respecta a su vida personal, está casado con la poetisa Francisca Aguirre y es el padre de Guadalupe Grande, que también se dedica a la poesía.


DONDE FUISTE FELIZ...

Donde fuiste feliz alguna vez
no debieras volver jamás: el tiempo
habrá hecho sus destrozos, levantando
su muro fronterizo
contra el que la ilusión chocará estupefacta.
El tiempo habrá labrado,
paciente, tu fracaso
mientras faltabas, mientras ibas
ingenuamente por el mundo
conservando como recuerdo
lo que era destrucción subterránea, ruina.

Si la felicidad te la dio una mujer
ahora habrá envejecido u olvidado
y sólo sentirás asombro
-el anticipo de las maldiciones.
Si una taberna fue, habrá cambiado
de dueño o de clientes
y tu rincón se habrá ocupado
con intrusos fantasmagóricos
que con su ajeneidad, te empujan a la calle, al vacío.
Si fue un barrio, hallarás
entre los cambios del urbano progreso
tu cadáver diseminado.

No debieras volver jamás a nada, a nadie,
pues toda historia interrumpida
tan sólo sobrevive
para vengarse en la ilusión, clavarle
su cuchillo desesperado,
morir asesinando.

Mas sabes que la dicha es como un criminal
que seduce a su victima
que la reclama con atroz dulzura
mientras esconde la mano homicida.
Sabes que volverás, que te hallas condenado
a regresar, humilde, donde fuiste feliz.
Sabes que volverás
porque la dicha consistió en marcarte
con la nostalgia, convertirte
la vida en cicatriz;
y si has de ser leal, girarás errabundo
alrededor del desastre entrañable
como girase un perro ante la tumba
de su dueño... su dueño... su dueño...


EL INFIERNO


El bien irreparable que me hizo tu belleza
y la felicidad que se llevó tu piel
son como dos avispas que tengo en la cabeza
poniendo azufre donde consevaba tu miel.

¡Cambió tanto la cena! Botijas de tristeza
en vez de vasos de alba tiene hoy este mantel
y aquel fervor, espero esta noche a que cueza
para servirme un plato de lo que queda: yel.

Rara la mesa está: La miro con asombro,
como y bebo extrañeza y horror y absurdo y pena.
Se acabó todo aquel milagro alimenticio

tras un postre espantoso me levanto y te nombro
que es el último trago de dolor de esta cena,
y voy solo a la cama como quien va al suplicio.

Félix Grande
 
A este poeta no le conocía, y me han gustado mucho estos poemas suyos, en especial el primero, leeré más de su obra.
Gracias por recordarlo y/o darlo a conocer.
 

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