Christian Feliciano
Poeta recién llegado
Feliz cumpleaños, hermano.
Sé cumplirás muchos más.
Tus cuatro años celebramos,
de nacer arriba, al faltar acá.
Entre globos, sonrisas, guitarra y canto
el cielo celebra su homenajeado.
El eco del festejo le da ritmo al quebranto
de quienes por años no fuimos invitados.
Dicen que estás en un lugar mejor,
como si eso ayudara a quien quiere abrazarte.
Pastillas sin receta que no curan el dolor
de quien busca sabiendo que no puede encontrarte.
Te he escrito canciones, poemas y versos,
y cada castigo que mi alma me exige.
Solo me ahogo en mi estúpido esfuerzo
de que puedas oír lo que nunca te dije.
Que amo la luz que en tus ojos había,
y que aún me alumbra después de tu adiós.
Que extraño lo mucho que tus manos decían
cuando una guitarra prestaba su voz.
Que siempre te amé como un hermano.
Que a veces te hablo aunque no estés.
Si en mi sangre estuviera tu rostro marcado
cortaría mis brazos por verte otra vez.
Feliz cumpleaños, te desea tu hermano.
Que Dios te recuerde que aún te extraño.
Estoy frente a tu tumba, con regalo en mano,
esperando me invites el próximo año.
Sé cumplirás muchos más.
Tus cuatro años celebramos,
de nacer arriba, al faltar acá.
Entre globos, sonrisas, guitarra y canto
el cielo celebra su homenajeado.
El eco del festejo le da ritmo al quebranto
de quienes por años no fuimos invitados.
Dicen que estás en un lugar mejor,
como si eso ayudara a quien quiere abrazarte.
Pastillas sin receta que no curan el dolor
de quien busca sabiendo que no puede encontrarte.
Te he escrito canciones, poemas y versos,
y cada castigo que mi alma me exige.
Solo me ahogo en mi estúpido esfuerzo
de que puedas oír lo que nunca te dije.
Que amo la luz que en tus ojos había,
y que aún me alumbra después de tu adiós.
Que extraño lo mucho que tus manos decían
cuando una guitarra prestaba su voz.
Que siempre te amé como un hermano.
Que a veces te hablo aunque no estés.
Si en mi sangre estuviera tu rostro marcado
cortaría mis brazos por verte otra vez.
Feliz cumpleaños, te desea tu hermano.
Que Dios te recuerde que aún te extraño.
Estoy frente a tu tumba, con regalo en mano,
esperando me invites el próximo año.