Jose Alberto Retamosa
Poeta recién llegado
En una caja metí un pájaro muerto,
sobre una tabla lo lancé al mar,
viendo la batalla entre agua y fuego,
y sus cenizas volaron llevadas por el viento
En mi hombro sentí su ausencia,
en mis oídos guardé su silencio,
hasta que pude yo olvidar la pena
y con ella mi dolido sufrimiento
que como un lamento perdido aún percibo
cuando trae el viento el aroma
de su florido batir de alas,
haciéndome recordar su canto apagado
que el fuego no podrá consumir
hasta que me reencuentre con el polvo,
y aún así allí estarán sus restos,
allí volaré con ellos
hasta el final de los tiempos.
sobre una tabla lo lancé al mar,
viendo la batalla entre agua y fuego,
y sus cenizas volaron llevadas por el viento
En mi hombro sentí su ausencia,
en mis oídos guardé su silencio,
hasta que pude yo olvidar la pena
y con ella mi dolido sufrimiento
que como un lamento perdido aún percibo
cuando trae el viento el aroma
de su florido batir de alas,
haciéndome recordar su canto apagado
que el fuego no podrá consumir
hasta que me reencuentre con el polvo,
y aún así allí estarán sus restos,
allí volaré con ellos
hasta el final de los tiempos.