GUSTAPOESIA
Poeta recién llegado
Sentada muestras tu cuerpo desnudo,
de espaldas, encogida y misteriosa
insinuante, delicada, preciosa.
Identidad oculta sin mostrar un rostro,
sabes que sin verlo soy capaz de componerlo,
parte a parte, poro a poro con total exactitud.
Muestras manos firmes recogiendo tu cabello,
cabellera que se derrama cual cascada tras tu cuello,
melena que muestra una marea de intensidades,
con un cómplice haz de luz que te ilumina
que matiza, realza y difumina.
Tus brazos en alto asidos a tu cabello,
tensan y realzan tu espalda y cuello,
cuello entrevisto, despiadado, sugerente,
cuello que anhelo esté entre mis dientes.
Piernas encogidas bordean tus costados,
proporcionan contorno y simetría,
convertidas en paréntesis que recogen la esencia,
agrupan el sentido de la palabra.
Hombros y espalda dominan tu desnudo,
implacable composición que pulveriza mi cordura,
se convierten en el sol del universo de mis sensaciones,
me convierten en esclavo con corazón rendido.
Imagen despiadada, efigie lacerante,
me has convertido en adicto a tu narcótico,
sin sentirme capaz de despojarme de tu estampa.
[de espaldas, encogida y misteriosa
insinuante, delicada, preciosa.
Identidad oculta sin mostrar un rostro,
sabes que sin verlo soy capaz de componerlo,
parte a parte, poro a poro con total exactitud.
Muestras manos firmes recogiendo tu cabello,
cabellera que se derrama cual cascada tras tu cuello,
melena que muestra una marea de intensidades,
con un cómplice haz de luz que te ilumina
que matiza, realza y difumina.
Tus brazos en alto asidos a tu cabello,
tensan y realzan tu espalda y cuello,
cuello entrevisto, despiadado, sugerente,
cuello que anhelo esté entre mis dientes.
Piernas encogidas bordean tus costados,
proporcionan contorno y simetría,
convertidas en paréntesis que recogen la esencia,
agrupan el sentido de la palabra.
Hombros y espalda dominan tu desnudo,
implacable composición que pulveriza mi cordura,
se convierten en el sol del universo de mis sensaciones,
me convierten en esclavo con corazón rendido.
Imagen despiadada, efigie lacerante,
me has convertido en adicto a tu narcótico,
sin sentirme capaz de despojarme de tu estampa.
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