Gustavo Martin
Sol Mircovich
cuántas migas comunican sus sabores
entre los manteles llenos de historia
van las ratas a cantar su llanto
mientras que las sirenas perciben a extraños
policías como gallos bravos
intentando explicar lo inexplicable
los trapitos pincelean cicatrices
de demonios que destruyeron paredes
las hermanas, las monjitas muy lesbianas
rezando a un Dios que no es mujer
se entremezclan entre chapas y tejados
esos sueños que han sido olvidados
se parecen a mi bote de madera
que nada en los médanos de arena
y escribe en mis zapatos que ya es tarde
que como siempre me olvidaste
y me sublevas