FILIPINAS
No lo puedo remediar,
me sobrecoge la pena
cuando contemplo la escena
del desastre en ultramar.
Veo a niños reclamar
una vida que es ajena
con la mirada serena
sin atreverse a llorar.
¡Pobre pueblo, Filipinas,
que sufre el devastador
huracán que no imaginas.
Y siembra muerte y terror
con sus furias asesinas.
¡Qué tremendo es mi dolor!
--..--