Un poema muy corto. Como una firma, comparada con un dibujo.
El orgullo nos separa, a unos de otros.
Por eso, en muchas regiones del mundo, se hablan idiomas distintos.
Y eso no está bien. Es por Ego o complejo de superioridad.
Sentirnos especiales es maravilloso, pero no es lógico.
Somos únicos, y no especiales. No somos preferibles al resto. Podríamos hablar todos, en inglés, o en español, o en chino.