cesarfco.cd
Poeta que no puede vivir sin el portal
Estás allá, yo aquí.
Cada quien su camino.
Del porque me fui
no hay testigos.
La responsabilidad compartí
para quedarme dormido.
Mi vida encendí
sea sin, o contigo.
Las cosas que nos dijimos
pudieron lastimar.
Golpearon más las que omitimos
y fingimos no llorar.
No me puedo perdonar
ni aceptar lo que has hecho.
Me dejé engañar
y arderemos en el infierno.
Yo te he perdonado
pero habrá quien te pueda juzgar.
Por mi, es pasado.
Más no me pidas olvidar.
Dicen los letrados árabes:
“Si me engañas,
la primera vez, la culpa es tuya.
La segunda vez, es culpa mía”.
Imagina lo que sé y lo que sabes.
Todas las mañanas
que perdimos en zozobra mutua
en silente agonía.
Fingimos no llorar.
Un precio alto por pagar.
Que necios hemos sido
por jugar con el destino.
Cada quien su camino.
Del porque me fui
no hay testigos.
La responsabilidad compartí
para quedarme dormido.
Mi vida encendí
sea sin, o contigo.
Las cosas que nos dijimos
pudieron lastimar.
Golpearon más las que omitimos
y fingimos no llorar.
No me puedo perdonar
ni aceptar lo que has hecho.
Me dejé engañar
y arderemos en el infierno.
Yo te he perdonado
pero habrá quien te pueda juzgar.
Por mi, es pasado.
Más no me pidas olvidar.
Dicen los letrados árabes:
“Si me engañas,
la primera vez, la culpa es tuya.
La segunda vez, es culpa mía”.
Imagina lo que sé y lo que sabes.
Todas las mañanas
que perdimos en zozobra mutua
en silente agonía.
Fingimos no llorar.
Un precio alto por pagar.
Que necios hemos sido
por jugar con el destino.
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